Shuri, el castillo que se niega a morir

El Castillo de Shuri (首里城 Shurijō?) (en okinawense: sui ugusiku) es un gusuku (castillo Ryūkyū) ubicado en Shuri, Okinawa. Fue el primer palacio del reino de Ryukyu. Este castillo fué utilizado como residencia real hasta que Okinawa se convirtió en una prefectura a finales del siglo XIX.

Sin un aviso previo, las llamas devoran hoy sus espacios históricos con gran apetito destructor. Numerosos equipos de bomberos ya se han desplegado en la zona y tratan de sofocar las llamas. Por el momento, se desconocen aún las causas del fuego. La que hoy arde es una reconstrucción del edificio original, cuya fecha de construcción exacta se desconoce. 

El castillo quedó destruido por completo en 1945 durante la batalla de Okinawa, más conocida como la «Operación Iceberg». Considerada una de las batallas más letales en la costa del Pacífico, se alargó durante más de 80 días.

El castillo, que por su ubicación estratégica y dimensiones fue reutilizado como cuartel por el ejército japonés, se convirtió en objetivo de la ofensiva aliada en el mismo año  El 25 de mayo varios buques de guerra, entre ellos el estadounidense USS Missouri, lanzaron un ataque contra el edificio. Los bombardeos, que duraron tres días, se saldaron con la destrucción total del enclave. Japón reconstruyó el castillo en 1992, levantando sus muros en su localización original y recurriendo a imágenes para contar la historia.

Estos dos hechos, sin embargo; no son los únicos de la historia de este castillo tan relevante en Japón. Según algunos documentos, a lo largo del tiempo varios incendios destruyeron el edificio obligando en cada evento a su reconstrucción.

Este castillo es una clara representación de la cultura japonesa, resiliente, fuerte y capaz de renacer de sus cenizas una y otra vez. 

Por el momento ya se controló el incendio, y no se ha dado declaración al respecto de una nueva reconstrucción del edificio. Esperamos que una vez más renazca de sus cenizas como el Ave Fénix y sea posible en un futuro volver a verlo reinar orgulloso sobre el perfil de la bella Okinawa.

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