Capítulo 9, Revelaciones

 Revelaciones

Mizu está profundamente dormida en la gruta, la madrugada es oscura, la luna está cubierta por nubarrones densos, pero esa noche pronto será de revelaciones para ella.

Se ha cansado después de recorrer la playa y la colina entrenando duro con el Sensei Taro. Está sola, y en un rincón alejado de la gruta hay una sombra que se mueve lentamente, sin hacer mucho ruido.

Sin embargo, hay un gruñido suave que vibra y se expande hasta su cama. Es muy sutil, pero Mizu es muy sensible y lo percibe en medio de su descanso. Eso la hace despertar y ponerse a la defensiva.

-¿Quién está ahí? ¿Eres tú, Chois?

-No, no soy esa langosta azul. Se ve sabrosa, no entiendo cómo te resistes y no te la has comido ya.

La voz que responde a sus preguntas es grave, profunda. Tiene un toque de cierto cinismo, o quizás altanería.

-¿Quién eres? ¡Sal de la oscuridad, no te escondas!

Las nubes se dispersan en el cielo, y la platinada luz de la luna entra a la gruta. Entonces Mizu puede distinguir una silueta de zorro, ¡su pelaje era negro rojizo! sus patas son muy largas, en la punta de la cola tiene una manchita blanca y sus ojos anaranjados brillan mucho. Mizu pasa de estar a la defensiva a la curiosidad, pero cuidadosa.

-¿Realmente quieres saber quién soy, pequeña? Podrías arrepentirte.

-¿Por qué te escondes en la gruta? Podrías haberme buscado en la playa si querías hablar conmigo.

-No sería bien recibido en la playa, a plena luz. Nadie confía en mí.

-Dime a qué has venido. No puedo sentirte, como a todos los demás. Eso no me gusta.

-¿De verdad no puedes sentirme? Vaya, entonces he conseguido el máximo de mi entrenamiento. Funciona bien el bloqueo que nos hace invisibles a los empáticos, que hemos desarrollado desde hace tiempo.

-¿Bloqueo? No entiendo, nadie quiere esconderse a ese grado de los demás…

-Nosotros sí. Necesitamos pasar desapercibidos porque entre los humanos, sólo somos fuente de pieles para cubrirse. Y los Clanes de la montaña no confían es nosotros.

-Nos han atacado por el simple hecho de ser quienes somos. Tantos años han pasado, y el error de uno solo de nosotros nos ha mandado a un exilio que nos ha convertido en aquellos que todos temen, o rechazan.

El Clan de los Zorros

-¿Cuál es tu Clan? Dime tu nombre, quiero saber quién eres.

-¿Tienes miedo de mí?

-Claro que no, eres muy similar a mí. No temeré a mi propia naturaleza en otro ser vivo.

-Eres diferente, pequeña. Pero no sé si deba decirte los secretos que guardo, no creo que sea el tiempo para hacerlo. Solo te diré lo que necesitas saber, directamente de uno de los tuyos.

-Soy Zeke, Legado del Clan de los Zorros. Vine a decirte que tú y Kah pueden ser manipulados por otras personas en quien ustedes pongan su confianza, pues su papel a futuro es importante para muchos Clanes.

-No aceptes toda la información que recibas como real, siempre guarda una duda frente a lo que te digan. Después de todo, ambos son parte de mi clan, y es mi deber protegerlos, orientarlos.

-De otra manera, pueden volverse instrumentos de personajes insidiosos que se presenten con cara amistosa. Ni siquiera deben confiar en todos los zorros que lleguen a encontrar, pues con el tiempo, algunos han tomado un camino sin honor.

Linaje

-Guardo la historia de tu linaje, tu madre Suki era muy especial. Tu padre está en la historia del clan como héroe. Pero el caso de Kah es diferente. Su linaje viene de la parte más temperamental, más rebelde del Clan. Sus padres y hermanos siempre se metían en problemas, y tiene dos hermanos de sangre todavía vivos, que están con nosotros.

-Sé que siempre lo has considerado tu hermano, pero no es de tu familia realmente. Tu madre no pudo resistir verlo en medio del fuego, ese día hace más de seis meses y quiso rescatarlo, darle una oportunidad. Tu madre tenía un gran corazón, Mizu. Y tú eres como ella. Pero Kah no es como ustedes.

-No lo recuerdas, pero tu madre llevaba tres cachorros en su vientre. Solo sobreviviste tú, la energía del Templo de Vusin te eligió para salvarte, y te otorgó su energía. Pero tus hermanos (los dos eran machos) siguen contigo en lo Sutil, tienen un lazo contigo que solo tú puedes romper. Debes decidir en algún momento si los dejas ir, para eso hay que hacer una ceremonia de nuestro clan.

-A tu tutora no le hará gracia saber que has hablado conmigo, mejor guárdalo para ti. Siempre habrá alguien de nuestro clan cerca de ti. Te enseñaré a pedirnos ayuda si lo necesitas, pero eso será después.

-Ve a la cama, pequeña. Mañana creerás que esto fue un sueño. Solo cuando esa tortuga anciana no vigile tus sueños, podré visitarte. Necesitas tener de tu lado la fuerza de tu clan, pero ellos no pueden entenderlo, nos creen traidores desde hace mucho tiempo. A pesar de eso no vamos a dejarlos solos, ambos forman parte de nosotros.

-Quizás ustedes sean el portal de regreso para nuestro Clan. Eso solo el tiempo lo dirá. Un día, quizás podrás unir tu título como parte de nuestro clan a tu nombre, que ya es muy largo.

Nuevo título

-Eres la Princesa del Clan de los Zorros. Tu madre Suki era nuestra reina, la hembra Alfa, y tu padre Zore era el rey, el macho Alfa. Eres la única que puede ayudarnos a tener otra vez un lugar honorable en la montaña, como antes lo tuvimos. 

-Tu trono te espera, princesa…

Mizu se siente muy relajada, y vuelve a sumirse en el sueño, mientras la silueta del tal Zeke se desaparece silenciosamente en medio de la noche. Al despuntar el sol, el calor empieza a subir y la hace despertar para buscar agua.

Tener cerca ese brote de agua fresca es muy cómodo, se le antoja refrescarse en agua dulce, y se quita la ropa. Sumergirse en esa líquida cascada fría la hace despertar del todo, y sentirse vigorizada.

Está muy cómoda dentro de la pequeña fuente natural, jugando con los animales que viven en ella. Sus chapoteos la ayudan a sonreír, le gustaría poder jugar ahí con Kah en algún momento. Pensar en su hermano le hace recordar a Zeke, pero lo interpreta como un extraño sueño.

Sale del agua y se seca con las telas que tiene sobre la cama. Sacudirse un poco le ayuda con su cola y su cabello, pero ahora eso le genera mareo. Ser humana tiene sus diferencias. Se viste de nuevo y sale a buscar algo de comer.

Junto a la entrada de la cueva está Chois, esperando por ella. Extrañamente Mizu piensa que se ve delicioso, ya había dejado atrás la idea de comérselo. ¿de dónde salió eso? Rechaza el pensamiento en cuanto lo percibe, siente algo de extrañeza, pero no dice nada.

-¡Princesa, buenos días! La Gran Obah la está esperando junto al baúl, en la playa. También está el Sensei Taro, que le ha traído algo de comida. ¿lista para el segundo día de entrenamiento?

-Sí, sí, estoy hambrienta y lista. Vamos Chois, gracias.

Desayuno

Ambos caminan a buen ritmo en la playa, Mizu tiene prisa para llegar a comer algo, a ver si eso le quita la idea de zamparse a Chois. Minutos después llegan al baúl, y Mizu saluda aliviada. Como si presintiera algo Chois se aleja rápido al mar.

-Buenos días, Sensei, Buenos días, abuela.

-Hola niña zorro, te he traído un poco de comida estilo humano. Espero que te agrade.

En una canasta de palmas tejidas, lleva unos triángulos de arroz. –Toma, se llama Onigiri, Están rellenos de un poco de pescado fresco. Traje para ambos, y asi enseñarte a comerlo.

Ambos se sientan a la sombra de una gran palmera, el sensei enseña a Mizu a sentarse sobre sus pies, y se comen los onigiris. A Mizu le ha parecido muy agradable comer eso.

-Sensei, ¿qué es la parte blanca del onigiri?

Es arroz cocido, niña, adentro tiene trozos de pescado guisados.

-¿Y la parte oscura? me supo a mar…

-Es alga marina, secada al sol y aplanada.

-Sabe muy bien. ¡Gracias Sensei!.

-También te traje bananas, y coco tierno con limón. Come todo, vas a necesitar esa energía.

Todo está delicioso, Mizu está sorprendida con las texturas y la suave combinación de los sabores, comer de esa manera es muy diferente de comer presas, ya sea pescado, crustáceos o conejos siempre le parecía un tanto triste comerlo. Usar los dedos para comer era una novedad que le gustaba mucho. El Sensei además usaba unos palitos para comer, se veía algo complicado usarlos (lo había intentado con poco éxito para los trozos del coco)

-Date prisa. niña. He terminado y debo hacer algo antes de empezar a entrenar, regresaré al caer el sol. Mientras la tortuga va a trabajar contigo algo, al parecer tienes tres Senseis diferentes a la vez. Hasta la tarde.

-Hasta la tarde, sensei. Gracias por el delicioso desayuno. Y para quitarte el dolor de tu hombro derecho deberías nadar un rato en el mar, eso lo aliviará.

-¿Cómo sabes que me duele el hombro? ¡Vaya, estás llena de sorpresas niña zorro!. Tomaré tu consejo.

El sensei se aleja caminando y Mizu se termina el último pedazo de banana para ir a ver a la abuela. De repente tiene varias preguntas que hacerle a su tutora, y no sabe bien la razón de sus dudas…

El Primordial del Fuego

Kat está de pié en un salón inmenso, las paredes eran de lava fundida en movimiento y el piso está formado de unos bloques hexagonales negros y brillantes (luego supo que esas rocas se llaman obsidiana) que reflejaban su figura, de tal manera que pudo ver su reflejo. Sus ojos eran rojas brasas encendidas, y su cola era una llama ondulante.

Alrededor de ella tenía un brillo rojo, su cabello tenía mechones rojos también. Sus colmillos habían crecido al doble de su tamaño normal, que ya era grande. Las uñas de sus manos y pies eran grandes garras negras. Su piel parecía estar cubierta de escamas como un reptil, al tocarlas las sintió flexibles pero muy resistentes.

En las palmas de las manos había unas estrellas rojas de cinco puntas. Aunque esencialmente su figura y facciones eran similares a los humanos, se veía muy diferente.

Estaba tan concentrada en examinarse que no había notado que todos los esqueletos que la iban siguiendo, atravesaron también el portal uno tras otro, y se acomodaron alrededor de ella en silencio.

¡Era un espectáculo fantasmal que la hizo pegar un brinco al descubrirlo!. Todos los seres la saludan con respeto, bajando la cabeza cuando ella los ve. Después de esa muestra de reconocimiento, uno de los esqueletos (al parecer un ser humano) se adelanta hacia Kat, y le señala hacia un lugar brillante al fondo del salón donde estaban.

-¿Me dices que debo ir allí? Pregunta Kat

El esqueleto afirma con la cabeza. Kat se da vuelta y se dirige hacia el lugar luminoso, seguida de los demás acompañantes fantasmagóricos.

Como ya no sentía temor, esta vez no les puso mucha atención, concentrándose en llegar al lugar marcado por ese brillo, y por los golpes metálicos que podía escuchar cada vez más fuerte al acercarse.

Cuando ya no le faltaba mucho para llegar hay una nube blanquecina impidiéndole ver el origen de la luz y el rítmico golpeteo.

Con una brisa repentina la nube se despeja, y Kat se queda paralizada de la sorpresa al ver frente a ella a un ser tan grande como los inmensos abetos al fondo de la cabaña de Mirrowin.

Un lagarto de ojos rojos, grandes cuernos negros, enormes alas, manos que sostenían un martillo enorme y unas tenazas, por pies tenía dos patas inmensas, detrás una gran cola terminada en una gran escama en punta.

No podía definir su color exacto pero era de tonos cálidos, desde amarillos y naranjas en algunos pequeños lugares hasta el color de la sangre y el negro en otros, formando patrones similares a la piel de las serpientes.

De su enorme hocico lleno de colmillos salían grandes llamas, frente a él tenía una enorme figura de metal con superficies de diferentes formas, donde estaba moldeando con el martillo y las enormes tenazas una figura similar a un animal de cuatro patas.

Forja y crisol

Primero con una llamarada de su aliento calienta la figura hasta que brilla al rojo vivo, para luego ponerla en esa enorme pieza metálica y golpearla con su martillo varias veces, una vez que consigue darle la forma que busca, sumerge la figura en un manantial cristalino que brota de la roca en un torrente parecido al de la cascada. Esto hace que la figura se enfríe rápidamente y el agua se vaporiza en una enorme nube blanca.

El esqueleto de humano que la guiara hasta allí agita su mano, y nuevamente una brisa despeja la nube de vapor. Esto llama la atención de la enorme criatura, que detiene su trabajo para reclamarle

-¿Por qué me interrumpes, engendro del pantano? Estoy ocupada para cuando llegue la nueva portadora del fuego, debo terminar a su criatura de apoyo…

El esqueleto le señala con su mano huesuda a Kat (que está quieta como estatua al sentir la fuerza de esa enorme criatura, reconoce la voz que escuchó antes de cruzar el portal) y la criatura se detiene al descubrirla. Sonríe ampliamente con sus enormes fauces llameantes, sus ojos sacan chispas de gusto y se dirige a ella

-¡Kat, lo lograste! No imaginaba que lo ibas a conseguir en tan poco tiempo. ¡Definitivamente tienes un talento intuitivo con el fuego, pequeña granuja!

-Pero ven, acércate más, es hora de que conozcas el lugar que será tu santuario favorito después de hoy ¿Habías escuchado del santuario del Crisol, pequeña?

Kat está petrificada de la impresión, y solo atina a decir que no con la cabeza.

-¡Bueno, eso ya lo imaginaba! En fin, creo que necesito tomar una forma más parecida a ti para que no te sientas tan intimidada con mi cuerpo de dragón de fuego. Dame un momento…

Transformacion

Frente a Kat la enorme bestia cierra los ojos y junta las garras palma a palma frente a su cara, eso hace que comience a reducir su tamaño y cambie su forma poco a poco.

Se convierte en una mujer de largo cabello naranja, con las puntas negras. Su rostro es muy bonito, sus ojos son grandes de un color ámbar cristalino, no tiene pestañas ni cejas, su boca tiene labios grandes y carnosos, con colmillos como los de Kat.

Tiene uñas similares a las de Kat, pero naranjas con negro en las puntas igual que su cabello. Su piel ambarina está cubierta de escamas finas como ella, y tiene una larga cola de lagarto.

En lugar de piernas y pies tiene patas de lagarto, pero gráciles, en su espalda tiene dos pequeñas alas similares a las de los muerciélagos, pero además una parte emplumada cerca de su nacimiento, con unas largas plumas naranjas y negras .

Esas mismas plumas, pero más pequeñas, nacen en sus pómulos y forman unos semicírculos en sus mejillas, enmarcando sus ojos. En la punta de su larga y delgada cola también tiene un abanico de esas plumas tan coloridas.

Era un ser excepcionalmente bello, pero inquietante a la vez. Sus ojos tenían una cualidad hipnotizante al verlos de frente, como la inexplicable sensación de mirar fijamente una llama brillante.

-Soy el espíritu del fuego, primordial de todo lo que arde y brilla. Este es mi santuario, como ya te dije se le conoce como Santuario del Crisol. Aquí recibo las energías de los nuevos seres vivos que nacen en el mar.

Yo les ayudo a existir dándoles forma corpórea, y sus cualidades de equilibrio elemental pues solo llegan con características de agua. Para que puedan evolucionar, les doy las espirales de la vida que son como escaleras para subir y subir sin final. Estas escaleras son la esencia del cambio.

-Las cualidades del fuego son iluminar, transmutar, y reiniciar. Solo dejando atrás lo que eras te reinicias y transmutas en algo nuevo, sólo con la luz de las llamas puedes verte a ti misma y saber quién eres de inicio, para encender el deseo de ser mejor, la pasión y la ambición del cambio.

-Como pudiste experimentar, el fuego es un elemento que requiere ciertas cualidades. Valor para enfrentar el miedo, Lucidez para no caer en engaños, y Control para usar las pasiones a tu favor.

Las tres cualidades son expresiones del elemento. Al llegar hasta aquí demostraste tenerlas todas. Tu ritual de iniciación en lo inmaterial ha sido exitoso, ya nadie puede dudar de que eres la elegida.

-Sin embargo, tienes dos cualidades que pueden ser peligrosas si no las mantienes bajo tu control, el orgullo y la ira desbocados son la energía que te llevará al caos si se lo permites.

-En solo un segundo todo a tu alrededor puede ser diferente, puedes perder lo que más amas y terminar en el camino de los nefastos si te dejas dominar por ellas.

– Yo te acepto en mi Santuario, y te doy acceso a sus espacios cuando así lo requieras. Siempre y en todo momento serás bienvenida.

-Eres además hija del Templo de Vusin, por lo que tienes la fortuna de que te apoyan dos espacios sagrados de la montaña. Aprovecha esa ventaja a tu favor.

-Tienes preguntas, Kat portadora del fuego?

Investidura

-Me guiaron parte del camino, y me han dicho que te pida mi investidura, no entiendo a qué se referían, pero quien me lo dijo lo consideraba muy importante…

-¿Tu investidura, dices? No puedo dártela, pequeña.

-¡Pero me ha costado mucho llegar hasta aquí! No es justo que me vaya con las manos vacías…

Kat hace un mohín de frustración y un pequeño berrinche frente al Espíritu del Fuego, que la ve divertida.

-?Ja ja ja ja j!a vaya temperamento, pequeña, ¡no temes decir lo que piensas y sientes!… No puedo darte tu investidura sencillamente porque no la tengo ya, la has encontrado por ti misma y la llevas puesta…

– ¿la traigo puesta? Kat se mira a sí misma sorprendida

-¡Pues claro! ¿O qué pensabas, que ese estilo que llevas ahora lo tienen todos por aquí? No niña, tu energía ha invocado a tu investidura, que te cubrió espontáneamente cuando la llamaste sin darte cuenta.

-Si la necesitas en el mundo material, solo cierra los ojos y recuerda cómo te ves ahora. Eso hará que llegue a ti instantáneamente. Solo quisiera darte una tarea más para completarla, en tu camino hacia acá te cruzaste con los restos de un caballero, con unas armas junto a él.

-Necesito que lo busques cuando estés en el mundo material, y traigas los restos y las armas. Incluye a la montura del caballero, no le dejes en ese lugar. Es tu primera misión como portadora del fuego. Ahora debes regresar. La próxima vez que nos encontremos, te voy a presentar a alguien especial.

-Cierra los ojos, Kat hija del templo de Vusin y Portadora del Fuego. Regresa a tu cuerpo, te están llamando. ¿puedes escucharlos? Alguna vez yo también te llamaré, y debes venir a verme. Nos veremos pronto, pequeña…

Kat cierra sus ojos, y la voz de la hermosa presencia del espíritu del fuego se va haciendo lejana. Entonces escucha los llamados de Mirrowin

-¡Kat, regresa!

Abre los ojos con algo de dificultad, y ve a su amiga secando su rostro con un paño. Estaba recostada en el centro del tapete ritual que habían puesto los amigos de su tutora en la casa. Toma otra vez conciencia de sí misma, se sienta y se da cuenta que está bañada en sudor. Al tallar sus ojos ve que en la palma de su mano tiene una estrella roja de cinco puntas, igual a la que tenía el espíritu del fuego. Sus uñas son largas y negras también. Estaba muy segura de que eso no estaba así antes de la ceremonia, y Mirrowin la veía con satisfacción.

Nuevas marcas

-¡Aldres mira sus manos! Su tutora llama al que sirviera de guía para Kat en su iniciación, Aldres se acerca y toma su mano para verla, y su rostro se llena de estupefacción al ver la estrella roja.

Por un breve instante, Kat descubre en sus ojos el brillo de un fuego que ella no conoce, las llamas de sus pupilas brillan en tonos verdes. Pero casi al instante, al ver que Kat lo mira a los ojos parpadea y cambia su mirada por una más amable, casi alegre.

-¿has visto el tamaño de tus estrellas ígneas? ¡nunca había visto unas tan grandes! Mira las mías

Aldres le muestra las palmas de sus manos a Kat, también tiene una estrella roja de cinco puntas en cada una, pero es muy pequeña comparada con la de Kat, que ocupa casi toda la palma de su mano.

-¿por qué tu estrella es tan pequeña? Parece una piedrita al centro de tu mano…

-Mis estrellas son de tamaño normal para un elemental, Kat. Las tuyas son las más grandes que he visto hasta hoy, eso quiere decir que tu poder elemental es el más fuerte que nadie jamás haya tenido en la Montaña Sagrada. Casi no puedo creerlo…

Ceremonia de unión

Mirrowin los interrumpe.

-Bueno, ya luego analizarán sus respectivos poderes elementales, es hora de mi ceremonia con Kat. La luna todavía está sobre nosotros, hay que aprovechar.

Kat entonces se da cuenta que Mirrowin mueve libremente ambas manos, y que lleva unos vendajes sencillos en el hombro, por debajo de ellos se asoman las hojas que recogieran de camino a la casa hace poco.

Mirrowin se para frente a ella al centro del tapete ceremonial, y la ayuda a pararse. Kat señala su hombro y va a empezar a preguntarle por su herida cuando su tutora se pone un dedo sobre la boca, para que guarde silencio. Kat obedece la indicación y se sonroja un poco, se siente algo apenada al darse cuenta que a veces no sabe contenerse.

Los Legados elementales empiezan a canturrear rítmicamente alrededor de ellas, y Mirrowin inicia a moverse en un baile ceremonial frente a Kat. Le pide que la imite, y Kat empieza a bailar imitando sus pasos.

Después de unos minutos, Kat ya ha aprendido la secuencia del baile, y ambas mujeres bailan en una cadenciosa coreografía, que las lleva a tomarse de la cintura y a enlazar las piernas, a abrazarse suavemente, a unir sus frentes, y a aplaudirse una a la otra al ritmo de los cánticos.

Kat no entiende lo que está haciendo, pero ese baile la hace sentirse muy unida a Mirrowin. Cada paso de la secuencia parece más fácil, y más placentero. Lo disfruta de una forma nueva, con sensaciones que la recorren de pies a cabeza.

Cuando el canturreo de los legados se detiene, ellas han quedado abrazadas una frente a la otra, llenas de sudor, sonrojadas, y sonrientes. Sus ojos brillan con una luz intensa.

Sangre compartida

Entonces Mirrowin toma la daga de Kat de su cintura, la descubre de su funda, y se hace un tajo en la mano izquierda rápidamente. La sangre empieza a manar de su herida, y uno de los legados rápidamente se coloca junto a ella con un cuenco para recogerla.

Kat se sorprende con este extraño rumbo de la ceremonia, pero Mirrowin ahora le ha dado la daga a ella, y con la mirada le indica que haga lo mismo. Como el orgullo no le permite quedar como cobarde, la toma y se hace un tajo en la mano izquierda, con lo que otro legado se adelanta para recoger su sangre en otro cuenco.

Fedinthor entonces se coloca junto a ellas, y la ceremonia cambia a un tono formal. A Kat le duele su mano, pero no lo demuestra. Mira a los ojos a Mirrowin, que parece muy alegre.

Mirrowin, Kat, denme las cintas de su unión –Les pide Fedinthor a ambas.

La guardiana saca la cinta que llevaba guardada dentro de su mocasín, y Kat la imita. Ya había olvidado que la llevaba hasta que ve a su tutora sacarla.

Fedinthor sigue hablando

-Primero hicieron que su corazón latiera al mismo compás, con el baile ritual que demostró que son complemento una de la otra. Luego han abierto un camino para mezclar la sangre que corre por sus cuerpos. Iniciemos con la sagrada bebida de la vida.

Kat recibe el cuenco con la sangre de Mirrowin, y viceversa. Mirrowin lo lleva a su boca, y Kat la imita un poco apanicada. Como Zorro le gusta el sabor de la sangre, ¡pero esto era diferente!

Fedinthor les da indicaciones

-Beban cada una la sangre de su compañera. Esa sagrada bebida, besada por la luz de la luna y las estrellas ha sido preparada con los ingredientes de los lazos indisolubles del Pentaciclus.

– Todos los elementos bendicen esa sangre derramada voluntariamente por ustedes, como la que todas las hembras de seres de sangre caliente derraman para llamar con amor a la nueva vida, gestada en sus vientres.

Bebida de Sangre

Mirrowin se bebe el contenido del cuenco, y Kat hace lo mismo. Los Legados le habían agregado hierbas, flores, cenizas, sal de mar, y otras cosas que no reconocía. El sabor era distinto a todo lo que antes hubiera probado, como comerse un pedazo de la Montaña Sagrada. Vida, elementos, magia, todo junto.

Una vez que se tomaron el contenido de los cuencos, Fedinthor se acerca a ellas y toma sus manos izquierdas, las junta palma a palma con las heridas en contacto, y luego las envuelve suavemente con los lazos que le diera cada una.

-Este lazo que han formado por su propia decisión las une a partir de hoy. No solo sus cuerpos han compartido el alimento de la vida, sino que sus espíritus han formado un lazo con la esencia de todo el Sagrado Pentaciclus.

-Ustedes decidirán cómo viven este lazo indisoluble, si lo disfrutan como una pareja amorosa para dedicarse la vida mutuamente, si desde ahora desean verse como un nuevo núcleo familiar o si lo viven como una fuente de lealtad para apoyarse en caso de solicitar honrarlo, en una amistad sincera.

-La noche es testigo, la luna es testigo, las estrellas son testigos, y los legados somos testigos de su ritual, de su unión, y de que han tomado este vínculo sin que nada ni nadie las forzara, por su voluntad individual.

-Solo la muerte romperá el lazo que hoy han anclado en sus corazones. Les deseo felicidad y satisfacción en esta nueva relación que inician

Entonces, a una señal de Fedinthor, todos los legados gritan a voz en cuello:

– ¡Que los espíritus del Pentaciclus bendigan y guíen esta unión, sagrada por su origen de sincera voluntad! ¡Viva las parejas de lealtad pura! ¡Siempre estará su sangre compartida! ¡hurra por la vida!   

Confusa alegría

 Todos los legados gritan y sonríen jubilosos, empiezan a bailotear o a tocar música a su alrededor en un ambiente muy festivo. Mirrowin está muy emocionada, Kat muy confundida.

Por un lado, tiene una cálida sensación de alegría de ver a su amiga tan feliz. Por otro, tiene un deseo profundo de repetir esa emotiva ceremonia con Mizu como compañera. ¿podrá hacerla con más de una persona? Investigaría después, pero algo le decía que no le preguntara a su tutora.

 Por intuición presentía que no iba a gustarle que quisiera enlazarse con alguien más. Un sorpresivo y cálido beso de Mirrowin en la mejilla la hace sonrojarse, la luz de su mirada en la suya la saca de sus pensamientos…

Destino de dudas

Mizu llega a la orilla de la playa, justo al lugar favorito de la Gran Obah. Ve a la tortuga y a la langosta brillar al sol, en ese lugar tan bello que casi siente como su hogar. Sin embargo, no deja de sentir la ausencia de Kah. Hoy ha pensado mucho en su querido hermano, tan cariñoso y protector, siempre pendiente de su seguridad.

Sabe que el destino le ha dado un rol muy interesante, y que debe trabajar mucho en su preparación para llegar a ser aquella sacerdotisa que se haga cargo del Templo de Vusin en el futuro, pero un pensamiento ha nacido en un rincón de su mente.

¿Podría decir que no a ese destino, y buscar a su hermano para vivir una vida simple en algún lugar? ¿Existen más zorros en la montaña sagrada con quienes formar un grupo, un clan que los reciba a ambos y les enseñe a ser simplemente dos zorros más en la montaña?

Sus ojos reflejan dudas y nostalgia. La abuela tortuga ve y siente todas las inquietudes de su linda alumna, se conmueve pues esas preguntas son demasiado para un corazón tan joven y noble, no esperaba esa profundidad de criterio todavía.

Su pequeña alumna era al mismo tiempo muy talentosa y muy sensible, estaba madurando deprisa, eso era una ventaja y un problema a la vez.

-Hola pequeña, es hora de tu primera clase del mundo inmaterial. Es necesario que tengas conocimiento de lo que existe más allá de lo que puedes percibir con tu cuerpo físico. ¿Lista?

Esta declaración tenía como objetivo despertar la atención de Mizu, y surtió efecto. Las pupilas de la adolescente se dilataron de la curiosidad y el entusiasmo que le generan las palabras de su tutora.

-¿el mundo inmaterial abuela? ¿qué es?

Mundos unidos

-Te explico, pequeña.

-La vida no solo se compone de seres corpóreos, Mizu. Hay vida sutil, que ronda y crece a nuestro alrededor todo el tiempo. Así como en este mundo material existen reinos y clanes de diferentes tipos, en el mundo inmaterial o sutil existen muchas variedades de expresiones de vida.

-Pero hay unos principios que rigen ambos mundos, el Pentaciclus y los elementos los encuentras por igual en cada uno. Sin embargo, por las características de los elementos hay diferencias en sus potencias.

-Aquí el elemento tierra, y el elemento agua son fuertes. El fuego también lo es, pues se genera con la combustión de elementos orgánicos como vegetales secos.

Por su parte el fuego es de naturaleza sutil, es un elemento que comparte poderes y cualidades en los dos mundos debido a eso. Los elementos del aire y del espíritu son los más fuertes del mundo inmaterial.

Dualidad elemental

-Este equilibrio de los elementos se le conoce como Las Dos Energías. Por un lado, la Energía de lo Terreno en la materia. Por otro, la Energía de lo Etéreo en lo inmaterial.

-A los portadores de los elementos se les facilita o dificulta viajar en ambos mundos dependiendo de su elemento. Tu elemento es del mundo material, por lo que tendrás que emplear más energía para cruzar el portal.

-En este mundo, nuestro cuerpo contiene y protege a nuestra esencia sutil. Para cruzar el portal es necesario dejar atrás al cuerpo y moverse solo con la esencia, con el espíritu.

Viajera Sutil

-Yo te he ayudado a hacerlo brevemente cuando estabas dentro del cuerpo del delfín. Pero también puedes hacerlo sola si deseas. La ventaja de aprender a moverte solo con tu espíritu es que el tiempo y el espacio son diferentes.

-Puedes pasar en el mundo inmaterial una semana, y al volver a tu cuerpo sólo han sido unos momentos. Lo mismo al hablar de distancias, puedes ir muy lejos si deseas. No hay limitaciones como en este mundo.

-Debes poner algunos cuidados en cada viaje espiritual. Primero, asegúrate de dejar tu cuerpo en un lugar cómodo y seguro mientras no estés en él. Incluso es muy recomendable que alguien en quien confíes lo cuide por ti.

-Después, lleva contigo siempre un objeto-ancla en la palma de tu mano. Así no podrás olvidarte de tu vida en el mundo material y regresarás a tu cuerpo al verlo. Este objeto debe representar algo muy especial para tí. Cuando lo encuentres, lo sabrás en el mismo momento que lo veas.

-Aprender a hacer estos viajes al mundo sutil te será muy útil como herramienta, poco a poco lo aprenderás. Para tu primer viaje puedes visitar a alguien. ¿a quién te gustaría ver ahora?

-¡A Kah! ¡quiero ver a Kah!

Mizu da brincos de entusiasmo y empieza a aplaudir de alegría, ni por asomo es esa adolescente taciturna que llegara a verla hace un ratito. La abuela ha encontrado fácilmente la manera de motivar a su pequeña protegida. No en balde ha vivido tantos años…

-Bien, iremos a ver a tu hermano. Yo voy a acompañarte en tus primeros viajes espirituales, mientras aprendes y encuentras tu ancla. Por el momento el lugar más seguro para que hagamos el ejercicio es bajo el mar, dentro del galeón hundido. Vamos.

Mizu se quita la ropa y la guarda dentro del gran baúl de madera, no deseaba mojarla pues la iba a necesitar para su entrenamiento con el Sensei. La abuela espera por ella, y al mismo tiempo se sumergen en las tibias olas del mar.

A Mizu le encanta la sensación de estar bajo el agua, ha aprendido a nadar literalmente como un delfín y se desplaza rápidamente pues ya conoce el camino. La tortuga nada muy de cerca, pero internamente reconoce que a su edad le cuesta trabajo sostener ese ritmo tan dinámico.

Se meten al casco del galeón, y Mizu urge a su tutora para iniciar su primer viaje espiritual. En ese momento se da cuenta de la presencia de Chois, que se mueve alrededor de ella y ata su cintura con una larga alga marina.

navegando lo inmaterial

-Sientate en el piso del galeón, Mizu, como te enseñó a hacer tu sensei. Mantén tu espalda recta, y cierra los ojos. Ya sabes seguir mi voz, concéntrate en mi, Si deseas seguir mi canto, canta tú también.

Imagina a Kah mientras lo haces, concéntrate en tu hermano. Recuerda que puedes ver cosas muy distintas de lo que recuerdas, no esperes nada ni creas nada por anticipado, solo déjate llevar por tu corazón. Aunque podrás llamarlo, este viaje sería mejor que no lo hagas. Podrías distraerlo en un momento delicado. Más adelante podrás comunicarte. ¿lista?

-¡listísima! Vamos ya Abuela…

-Bien, empecemos.

Nuevas emociones

El ritmo suave de los cantos de la abuela le resultan tan familiares como las olas del mar, son un arrullo muy refrescante. Van y vienen suaves, deslizándose y fluyendo a su alrededor. Sin darse cuenta, Mizu canturrea en voz baja. Dentro de ella la figura de su hermano se hace más y más clara.

Un adolescente de zorro rojo, vivaz, dinámico, fuerte y valiente. Tiene tiempo que no le podía dedicar tanto tiempo a su recuerdo y sin darse cuenta, su imagen mental la emociona tanto que empiezan a rodar lágrimas por sus ojos, mezclándose al salir con el agua del mar.

La voz de la abuela suena dentro de ella y le pide concentrarse en los ojos de Kah, entonces Mizu se sumerge en las pupilas fulgurantes, llameantes de esos ojos fogosos.

Primero se sorprende pues es como si entrara de lleno al corazón de una enorme fogata muy luminosa, la deslumbra por su poderosa intensidad que poco a poco va disminuyendo.

Cuando la luz se transforma en penumbra y puede ver siluetas, formas y colores se asombra al ver una imagen muy alegre, una pradera verde, una casa donde hay unos pequeños roedores trabajando afanosos, un enorme lobo pardo junto a dos mujeres, que se mueven y parecen jugar una con la otra mientras ríen divertidas.

Una de las mujeres se parece a su querida Egly, aunque es un poco mayor. Y la otra es una adolescente de cabello castaño oscuro, con tintes rojizos, colmillos algo largos para ser humana, orejas y cola de zorro en un rojo intenso, una punta blanca de pelo en su cola.

Sin embargo ese primer vistazo no le da señales de su hermano. Se aleja un poco para buscar alrededor a un zorro adolescente sin lograrlo, y comienza a sentirse muy frustrada. Al parecer Kah no está allí.

Descubriendo el cambio

Dentro de ella escucha a su tutora.

–Los ojos, Mizu. Busca los ojos de Kah. Debes aprender a ver más allá de las apariencias. Recuerda que tu puedes transformarte en otros seres.

Mizu entonces escudriña los ojos del gran lobo pardo, pero aunque los encuentra leales y nobles no puede ver en ellos las llamas de los ojos de Kah. Por un momento se detiene pues solo quedan las dos mujeres, y Kah es un Él, no una Ella.

Pero al no tener otras opciones a la vista (por alguna razón estaba segura que los roedores no tenían nada que ver con su hermano) revisa los ojos de las mujeres. Primero la que se parece a Egly. Bondad, sensibilidad, fuerza, conocimiento. Pero no hay llamas.

Sorpresa inesperada

Solo queda la adolescente. Le basta una mirada superficial para descubrir en esas pupilas brillantes las conocidas llamas de su hermano y una enorme sorpresa la abruma ¿su hermano es una ella ahora? ¿es una chica humana?  

La tortuga le responde a sus dudas:

-Si Mizu, tu hermano también tiene otro cuerpo como tú. Si te das cuenta se parecen mucho, sus orejas y su cola son como las que tú tienes. Y otro cambio importante en tu hermano es que su cuerpo es de chica, pues se sumergió en el manantial de la Mujer de Fuego.

Cuando tiene ese cuerpo de chica, su nombre es Kat. La otra mujer es su tutora, se llama Mirrowin. Y el lobo es su guardián, como en su momento Tirim lo era en el mar contigo. Se llama Sur Dex, y tu hermana ha aprendido a apreciarlos a ambos.

Mizu pasa de la sorpresa a la curiosidad. No va a hablarle a su hermana como le indicaron, así que se limita a observar para intentar darle sentido a esa escena tan curiosa.

-¿Qué están haciendo, abuela? ¿por qué se mueven así?

-Están bailando, pequeña. Es una manera de disfrutar el ritmo de la música con movimientos del cuerpo. Al parecer se llevan muy bien.

Emociones desbordadas

Mizu guarda silencio mientras ve bailar a las dos mujeres, y se da cuenta que sus sentimientos están muy confusos. Ya pasó la sorpresa inicial de ver a su hermana en ese cuerpo, ya la ha reconocido sin lugar a dudas.

Pero le parece incómodo verla con Mirrowin tan cercana, tan divertida. Por un momento se siente desplazada y casi a la vez, fuera de la vida de su hermana. No le gusta sentirse así. No entiende exactamente qué pasa, pero es como tener una espina clavada en el corazón.

Kat es parte esencial de su vida, y en ese momento parece que ya ha encontrado a alguien más con quien pasarla bien. Quizás ya la ha olvidado. Pensar eso la hace enojarse mucho, ¿cómo podía olvidarla tan rápido?

La abuela se da cuenta que su protegida está pasando por un confuso proceso de celos y la conmina a ver los sentimientos de Kat. Para un empático, los celos pueden ser una barrera infranqueable si no los controlan a tiempo.

-Mizu, no hagas juicios con la cabeza, ni hagas deducciones de lo que no puedes entender. Los sentimientos se manejan con el corazón, pequeña y se leen con el corazón también.

-Acalla tus pensamientos, saca de ti todas las emociones, y busca en el corazón de tu hermana lo que siente en este momento. Ve a sentirla, pequeña. Pero primero asegúrate de no tener una idea preconcebida en tu cabeza. Eso hará que tu lectura esté contaminada.

-Cantemos un poco, cierra los ojos, deja de pensar, y luego ve a sentir el corazón de Kat.

Mizu hace un esfuerzo para cerrar los ojos y concentrarse una vez más en el canto de su tutora. Ese ritmo tan relajante le ayuda a calmarse, y a dejar de pensar. La abuela puede ver ahora que Mizu se ha calmado, y le pide suavemente.

-No dejes de cantar, pequeña. Ve hasta tu hermana ahora y siéntela.

Reforzando lazos

Mizu se acerca hasta Kat, que está tumbada en la hierba riendo. Pone una mano en el corazón de su hermana, y los sentimientos de diversión, de entusiasmo que percibe le son muy familiares.

Entonces llega a ella el deseo de Kat de enseñarle a bailar cuando se vuelvan a ver, y la frustración de que no esté con ella para pasar un rato divertido juntas. Puede ver que en su corazón hay mucha nostalgia con sus recuerdos, y que se ha preocupado mucho al conocer la existencia de los orgones.

Siente el gran amor que tiene por ella, aunque no estén juntas. Entiende lo importante que es en su vida, y que parte de su entusiasmo es porque desea mejorar para protegerla mejor.

Esos sentimientos le recuerdan todo lo que representa Kat en su vida, y le dan la certeza de que nada ni nadie puede evitar que ambas estén tan unidas.

Además, las emociones de su hermana son tan apasionadas y tan intensas al evocarla en su memoria, que hacen enrojecer a Mizu al mismo tiempo que se siente plena: envuelta en una calidez muy familiar.

Decisión

No puede evitar sentirse muy feliz con tantas emociones y sentimientos. Y en ese momento toma una decisión: Si su hermana estaba tan comprometida a trabajar duro para poder cuidarla, entonces debía esforzarse para ser mejor y no dejarle a ella sola todo el trabajo. ¡Daría lo mejor de sí misma para honrar el amor de Kat!

La abuela la interrumpe, es necesario regresar. Mizu se decepciona un poco, pero obedece a su tutora después de mirar a Kat detenidamente.

Quería grabar su imagen en la memoria, deseaba atesorar ese momento tan intenso donde la vió con su cuerpo de humana por primera vez.

Sur Dex de momento ha llegado a colocarse justo frente a ella, en medio de ambas mujeres. Ellas no se han dado cuenta, pero el lobo ha visto a Mizu y la saluda con la mirada, moviendo la cola.

Mizu responde a su saludo con una inclinación de cabeza y pone su mano derecha sobre la cabeza del gran lobo –por favor cuídala mucho- su petición llega directo al corazón del guardián. El lobo asiente con la cabeza, y Mizu agradece.

Se aleja para acercarse a la gran tortuga.

Regreso al mundo

Ambas empiezan a cantar y la abuela le pide cerrar los ojos, concentrarse en recordar el galeón al fondo del mar. Poco a poco las olas del canto la hacen sumergirse una vez más y viajar en esas ondas musicales. Es tranquilo y muy agradable dejarse llevar así por el canto.

Momentos después han llegado al galeón, y vuelven a sus respectivos cuerpos. Abren los ojos y Chois se alegra.

-Bienvenidas, Gran Obah, Portadora del Agua. Mi reporte es que todo está bien aquí.

-Gracias Chois. Regresa a la playa, te alcanzaremos pronto.

-Así lo haré.

Mizu le pide a su tutora

-¿Puedo ir un momento a saludar al Maese Ornaz, abuela?

-Claro, pequeña, pero no te tardes. Recuerda tu clase con el Sensei, ya casi es hora.

-Si abuela, no tardaré.

Visita inesperada

Mizu se aleja deprisa, seguida por la vigilante mirada de su tutora desde el galeón, y rápidamente llega hasta el jardín del pulpo.

-¡Maese Ornas, salga por favor! El pulpo se asoma fuera de su refugio

-¿Princesa? ¿Has venido a tu primera clase de esgrima?

-No, Maese, sólo he pasado a saludarte. Vendré pronto, debo ponerme de acuerdo con la abuela para empezar mis clases. ¿sabes cómo está Tirim?

-Ese delfín insensible está muy bien, princesa. Debo decirte que te extraña más de lo que quiere reconocer, pero si le dices que te dije que me dijo que te extraña lo voy a negar, porque prometí no decir nada…

Mizu sonríe divertida, ese pulpo era muy gracioso.

-No le diré nada, Maese, lo prometo. Por favor dale mis saludos, ya debo irme.

-Si princesa, yo le digo de tu parte. ¡Ah! Casi lo olvido. Ayer vino el espíritu del mar a verme, y me pidió que te preguntara si te había gustado el regalo que te había dado. ¿qué le digo si regresa y me pregunta?

¡El regalo! Lo había olvidado. Se suponía que ella debía encontrarlo en la playa, pero no lo había buscado.

-Dile que aún no lo encuentro Maese Ornaz. Que hoy mismo lo voy a buscar y que gracias por recordarme.

-Hasta pronto princesa. Siempre es un placer saludarla.

-Hasta pronto Maese Ornaz. Cuídate mucho.

Brillos en la madera

Mizu nada velozmente hasta el galeón, y se reúne con su tutora. Regresan a la playa, donde los espera un servicial Chois. La adolescente se da cuenta que pronto será el atardecer, y se apresura a vestirse nuevamente para esperar al Sensei Taro. Esa visita a Kat en el reino del espíritu le había quitado todas las dudas de lo que iba a ser su destino.

Al agacharse a buscar dentro del baúl las tiras de tela para recogerse el cabello, ve un brillo dorado en un hueco de la madera. Curiosa mete los dedos dentro del hueco y siente un objeto, lo toma y lo saca para verlo.

Es una gruesa cadena de oro, que tiene engarzada en un capullo dorado una enorme perla negra (es tan grande como una cereza).

Es hermosa, tan brillante y lisa que puede ver su reflejo en ella aunque distorsionado por la forma esférica del espejo improvisado. En ese momento recordó las palabras del espíritu del mar:

–Eres tan especial y única como una perla negra…

Regalo inesperado

¡Había encontrado su regalo! Era muy bonita. Sin dudarlo, se coloca en el cuello la cadena (en su viaje espiritual había visto un adorno en el cuello de Mirrowin y le pareció adecuado usarlo igual que ella) mientras escucha que su Sensei se acerca, con algo que huele muy bien además.

En ese momento se da cuenta que tiene mucho apetito, y corre a alcanzar al Sensei para ver la comida que trajo. La abuela la mira alejarse, sonríe para sí misma.

-Su entusiasmo ha regresado, muy bien. El pensamiento de la abuela es un análisis de su protegida.

La gran Obah se tranquiliza. Aunque llevarla a ver a su hermana ha tenido sus riesgos, el resultado final fue positivo. Se preguntó la razón de sus dudas algo preocupada, pero de momento no supo encontrar una respuesta.

Cena y modales

-¡Sensei bienvenido! ¿te ayudo con esa cesta que traes? ¿Es la cena?

-Si, niña zorro. Imaginé que era mejor para ti que comas comida de humanos de ahora en adelante. Pero no te acostumbres a que yo la prepare siempre. No es parte de lo que debo enseñarte, pero te hará bien saber cocinar para comer…

-¿Y qué es eso?

-Es un tatami. No me gusta sentarme en la arena, se mete en la ropa, pica la piel y es difícil de quitar del trasero.

-¡ja ja ja ja ja! si estoy de acuerdo, es difícil limpiarse la arena bajo la ropa.

Llegan a un espacio bajo un árbol lleno de flores, y el senseí extiende el tatami, que ha resultado ser una especie de cubierta tejida de fibras vegetales.

Encima se sienta y saca de la cesta dos recipientes que parecen cajas de madera. Le da uno a Mizu, está lleno con arroz, pescado cocinado a la leña, y verduras cocidas. Además le da un cuenco pequeño con un líquido lechoso que tiene un aroma entre dulce y ácido muy curioso.

-Toma, se come con estos palitos. Lo tomas con los dedos así, uno abajo, otro arriba, y los usas para tomar la comida así…

Delicias para compartir

Mizu se contiene para no devorar la comida de golpe, y se concentra en practicar con esos palitos que le ha dado su maestro. Es muy difícil, y al principio solo logra desesperarse.

Poco a poco adquiere habilidad, y se come todo, aunque algo a escondidas hace trampa para tomar con los dedos los pedazos del pescado. La bebida ha resultado muy refrescante y sabrosa, le ha dicho que se llama Calpis.

Al terminar de comer el Sensei toma entre sus dedos la perla negra y le dice que es muy bonita. Mizu entonces también la toma y la ensucia con restos del pescado que tenía en los dedos. El anciano sonríe, limpia la perla y aprovecha para decirle a su alumna que para evitar esas cosas no haga trampa para comer y siempre use los palitos. Mizu se sonroja al verse pillada en su trampa.

El Sensei se ríe al verla toda colorada.

-¡ja ja ja ja ja! niña zorro, espero que no hayas creído que no me dí cuenta que comías con los dedos. No puedes engañarme, pequeña. Ven, te voy a recoger el cabello otra vez. Vamos a empezar a trabajar.

Mizu se sienta delante del anciano, que le hace una coleta con su mata de cabello azul como el día previo. Una vez recogido todo lo usado para cenar, empiezan a entrenar.

Entrenando

Muy bien, niña. Hoy vamos a hacer un poco de ejercicio y luego comenzaremos a lanzar para ir soltando los brazos. Caminemos un poco para calentar.

Van caminando por la playa cada vez más deprisa, hasta que terminan corriendo a todo lo que dan. Después de unos minutos se detienen a tomar aliento, y regresan por el mismo camino haciendo diferentes pasos para ejercitar diferentes partes del cuerpo.

Estiran, saltan, giran y vuelven a empezar. Al llegar nuevamente hasta el árbol donde han cenado, el Senséi le pide que lo siga.

Detrás de las palmeras estaba el campo de tiro donde empezara su entrenamiento. Al centro hay una cesta, llena de piedritas húmedas con una sustancia rojiza. Alrededor hay unas superficies de madera de diferentes formas y tamaños, amarradas a rocas y a palmeras a diferentes alturas.

El sensei toma una piedrita, y la arroja a la tabla más cercana. Pega al centro, y deja una marca rojiza donde ha tocado la superficie.

Te toca a ti. Debes dejar una marca como esa en cada blanco que hay alrededor, pero debes tirar primero con una mano, y luego con la otra. Ahora no hay límite de tiempo, pero después tendrás sólo un tiempo disponible para hacer todos tus tiros. Empieza.

Mizu toma la primera piedrita y la lanza. Ni siquiera le pega al blanco, cae enfrente.

-Más fuerza, otra vez.

-Mizu repite el tiro con la otra mano, pero esta vez se pasa y la piedrita cae detrás del blanco.

-Menos fuerza, otra vez.

Mizu suspira. Esto no será sencillo, pero trabajará duro. Quizás esta habilidad le salve la vida a Kat en algún momento…

Despertares

Kat se ha quedado dormida en el tapete donde se hicieron los rituales y ceremonias, junto a Mirrowin y a sus invitados. Los bailes y cantos de celebración, junto a todo lo que pasara en esa noche tan atareada los dejó a todos sin energía, y poco a poco se quedaron dormidos. Se sienta y se despereza, mientras su cabeza se despeja explora con la mirada lo que la rodea para ubicarse.

Desde que saliera del prado aquella noche con Sir Dib, cada despertar debía ubicar dónde estaba y con quién. Con frecuencia extrañaba el cubil bajo el Durazno Sagrado, donde dormía junto a Mizu cuando era sólo un cachorro.

Que nada cambiara a su alrededor a veces era aburrido, pero no saber dónde despiertas todos los días no le permitía sentirse como en un hogar, en un refugio seguro. Al principio parecía divertido por lo novedoso, pero ahora añoraba un poco de estabilidad.

Se levanta y sale a buscar a Sur Dex. Tenía deseos de comer un poco de pescado, y quería pedirle que la acompañara al río a conseguirlo. El gran lobo se acerca a ella en cuanto la ve salir de la casa, siempre alerta en su vigilancia.

-Sur Dex, vamos a pescar un poco. Además quiero nadar, me siento pegajosa de sudor.

-Vamos Kat.

Desayuno carnívoro

De un salto monta en el gran lobo, y se deja llevar disfrutando la cabalgata. La brisa de la mañana olía a bosque fresco, era muy agradable. En poco tiempo llegan a la ribera del río, y Kat baja de su amigo.

Con la rapidez que le permite su falta de pericia se quita la túnica y los mocasines, para sumergirse de un solo brinco en el agua fría. La corriente en esa parte era suave, así que nadar era agradable.

No tuvo que esperar mucho tiempo para encontrar un cardúmen de pececillos plateados. Empezó a atraparlos con facilidad gracias a sus reflejos y a sus largas uñas. Los atrapaba para después lanzarlos a la orilla, a los pies de su guardián.

Después de un rato se dio cuenta que ya había pescado bastantes. Se sale del río lista a regresar, se sacude el agua y se viste con la túnica y los mocasines nuevamente.

-Creo que debí haber traído una cesta para llevar de regreso los peces. Debo buscar una manera de llevarlos a la casa.

-Será un poco complicado, es mejor que los comas aquí mismo. –Sur Dex le responde.

-¡Pero he pescado bastante!, es para compartir con todos

-Mirrowin y sus invitados no comen carne, Kat. Solo tú y yo lo hacemos.

-¡Por los carbones del volcán! Lo olvidé por completo. Bueno Dex, pues comamos juntos mi pesca de hoy. Será agradable comer contigo a solas, sin cuidar mis modales –humanos- delante de Mirrowin

-Sólo ten cuidado de no manchar esa bonita túnica, Kat.

-¡Aish, no empieces tú también! ¡A comer!

-Kat y Sur Dex comen con apetito, y aunque las escamas le incomodan un poco a Kat, le gusta comer carne fresca y sin cocinar otra vez. Consigue devorar sin mancharse un tanto de la pesca, y Sur Dex la acompaña comiendo a su ritmo hasta que termina. Kat se deja caer hacia atrás en el prado al terminar.

-¡Ahhh! Qué bien se siente tener la panza llena… termina lo demás amigo, tu estómago debe necesitar mucha más comida que el mío.

-¡Gracias Kat!. Están muy sabrosos.

Un poco después también Sur Dex ha terminado. Aunque no había quedado totalmente satisfecho, ese desayuno le había resultado muy agradable y lo dejó con energías para seguir.

Preparativos

-Es Hora de regresar. Debo preparar mi viaje.

-¿Tu viaje, Kat?

-Sí amigo. Debo encontrar unas cosas y llevarlas al Santuario del Crisol. Es un encargo del espíritu del Crisol.

-Iré contigo.

-Gracias, Dex. Me ayudaría mucho que me acompañes. Vamos, debo decirle a Mirrowin.

-Vamos

Kat sube nuevamente en el gran lobo, y regresan a la casa. Mirrowin está despidiendo a sus invitados en la entrada, ya están listos para irse. Sus monturas ya están preparadas, esperando el inicio del viaje. Kat saluda con la mano al verlos, y Mirrowin responde su saludo.

-¡Kat! Ya te estaban esperando para despedirse. Fedhintor tiene algo que decirte. ¡Ven!

Kat baja de un brinco del lobo, y sigue a Mirrowin adentro de la casa.

Recomendaciones

Fedhintor estaba guardando lo último de sus cosas, y atando su alforja. Kat se acerca con algo de timidez, y lo saluda inclinando la cabeza. Ese guardián tenía una presencia muy fuerte y poderosa, la hacía sentir casi como cuando estuvo frente al Durazno Ancestral ese día que les hablara a ella y a su hermana.

-Pequeña Kat, portadora del fuego. Tu poder elemental es el más grande que haya visto hasta hoy, y soy ya un anciano que ha vivido cientos de años para los de mi clan.

– Es muy necesario aprender a controlar ese poder, para lo cual nuestro Legado del Fuego te ayudará. Debemos irnos ahora, pero Aldres regresará en unos días.

-Mientras tanto, debes ser cuidadosa cuando invoques a las llamas. ¿tienes alguna pregunta qué hacer?

-Sí, hay algo que me da curiosidad. ¿Qué significan los diferentes colores en el fuego? He visto llamas que no son rojas, naranja o amarillas.

-Las emociones y los colores le dan al fuego diferentes tonalidades, que puedes ver en el fuego y te ayudarán a reconocer el origen de esa energía. Representan sentimientos profundos en los invocadores.

Colores en el fuego

-Cada color se debe a deseos, pasiones, y motivaciones. Es parte de lo que Aldres debe mostrarte en su enseñanza muy pronto. Los que llevan el poder elemental del fuego son los más temperamentales entre los que ostentan los elementos del Pentaciclus.

-Gracias, Fedinthor.

-De nada, Princesa, ha sido un honor poder conocerte. Mirrowin puede convocarme nuevamente si lo necesitas. Que tu corazón te guíe a la armonía del Pentaciclus, Portadora del Fuego. Hasta siempre.

Kat inclina la cabeza y Fedinthor le da un paquete a Mirrowin. Su actitud ahora es muy paternalista.

-Este es tu tratamiento. No abuses de tu cuerpo, esa herida ya cerró pero puede volver a abrirse todavía, descansa tres días. Debes tener cuidado y aplicar el emplasto por las noches. Cuídate, guardiana.

-Gracias Fedinthor. Así lo haré.

Todos salen de la casa, y los legados montan en sus ciervos. Se despiden con una pequeña inclinación de cabeza, y se alejan al fondo del bosque.

Al perderlos de vista entre los árboles, Kat va a empezar a hablar con Mirrowin, pero ella la interrumpe.

-Debo viajar a…

-Ya sé de tu viaje, pequeña, puedo verlo en tu corazón. Yo no puedo acompañarte a tu primera misión, Kat. Debo permanecer en casa tres días para terminar de curar mi herida. ¿me esperas o vas sola con Dex?

-Debo ir ya, Mirrowin. No te preocupes, puedo hacerlo sola.

-Sé que puedes. Vamos, te ayudaré a empacar.

-Debo viajar ligera, Mirrowin. moveré cosas de lugar.

-Pero debes llevar un mínimo de accesorios, agua, comida, y un saco de dormir. Vamos pequeña, confía en que te puedo enseñar lo que debes llevar.

-Está bien. Enséñame.

Aprendiendo a viajar

Ambas mujeres entran a la casa, y Mirrowin entra primero a la habitación de Kat. Debajo de la cama hay una caja de madera grande, con tapa. La saca y abre, dentro hay varias cosas.

-Veamos, una mochila pequeña, una mochila grande que se enrolla, una túnica limpia de cambio, tu nueva capa impermeable, un cobertor, un par extra de mocasines impermeables. Listo. Ahora la otra caja. Un saco de dormir tejido, lazos para atar, un tapete de fibras. Listo. Ahora vamos a la cocina.

Toman todas las cosas y van a la cocina, donde ponen todo sobre la mesa. Mirrowin entra a la alacena donde se escucha que mueve cacharros y cosas.

-¿Dónde dejé… ah aquí está. Y esto, y esto. Sabía que esto sería de utilidad pronto. Es bueno ser previsora. Listo.

Mirrowin sale con una canasta tejida bellamente en forma ovalada, con tapa y cierre. Es como un tubo ancho y largo, de las orillas salen unas tiras tejidas enrolladas a cada lado. Lo pone en la mesa y lo abre. por dentro tiene compartimentos.

Alforjas llenas

-Mira pequeña, esto es lo que te ayudará para almacenar lo delicado y la comida. En estos frascos hay tres medicinas básicas, en el más grande, es un líquido que limpia heridas.

-En los otros dos hay una medicina para quitar el dolor, el verde; y el otro es para cuando te enfermas y tu cuerpo se pone muy caliente, ayuda a refrescarlo más rápido.

-El calor de enfermarse lo reconoces porque se comporta inverso, mientras más caliente tienes el cuerpo, más frío sientes. Pero las medicinas sólo son para que puedas llegar a un lugar donde haya un sanador, no van a curarte por completo.

También agrego unas tiras de piel suave que sirven como vendajes. Esto va aquí, en este compartimiento.

-En este otro llevas dos platos, un cuchillo, un trinche, y una cuchara. Con eso podrás comer. También hay una olla de metal con un gancho para colgarlo sobre una fogata. Así podrás cocinar tu carne.

En estos otros compartimientos te puse una botella de miel de avispas, un pan grande, envuelto en una tela limpia, un saco con semillas y frutas secas, un pedazo de queso magro.

-Es comida que te dará mucha energía aunque comas solo un poco. No te lo comas todo de una sola vez, piensa en dividirlo en tres porciones, una para cada día.

-En este otro frasco hay unas setas secadas al sol. Son especiales, te ayudan a dormir profundamente, pero aguzan tus sentidos para que los ruidos, olores y otras sensaciones te alerten por si hay un peligro alrededor.

-Solo debes comer un pedacito pequeño antes de ir a dormir. Y estas hierbas son por si te mojas, prepares un té que te reconforte y caliente, como en la gruta. ¿recuerdas?

Advertencias

-Y ten cuidado, no comas nada que no conozcas de antemano. En esta botella puedes transportar agua para tomar. Rellénala cada vez que encuentres una fuente de agua limpia, no dejes que se vacíe. Esta la puedes llevar amarrada a tu cintura.

-No olvides tu daga, nunca la pongas en un lugar a donde no puedas tomarla fácilmente. Déjala en tu bolsa del cinto siempre, a la mano. Ahora ven, vamos afuera para que te ayude a acomodar todo esto en Sur Dex.

Preparando a Sur Dex

Ambas mujeres salieron cargadas con todo lo que Mirrowin le preparara a Kat y el lobo al verlas se recuesta sobre el piso, entonces Mirrowin le cubre el lomo cerca de la cabeza. Primero con el tapete de fibras, y luego con el cobertor. Entonces el lobo se pone de pié nuevamente. Mirrowin toma unas cuerdas, y ajusta con ellas las cubiertas para evitar que se resbalen, Kat va aprendiendo el modo de hacerlo, mientras le va diciendo para qué usará cada cosa.

-Estas cubiertas puedes usarlas de dos maneras, como toldo si llueve o nieva y no encuentras refugio, las amarras a un árbol o tronco para hacer un techo inclinado. Usa el tapete por fuera, no absorberá el agua.

habilidades para aprender

-Si no necesitas un refugio, entonces los pones sobre el suelo, para dormir más segura y cálida. Antes de ponérselos de regreso a Sur Dex, sacúdelos con fuerza para limpiarlos del polvo y de algún insecto o espina que lo pueda dañar. Se amarra con estas cuerdas, los pasas por los ojales de las esquinas y del centro. Los nudos son simples, como los de tu cinturón. No los ajustes demasiado fuerte, o Sur Dex se puede incomodar o lastimar con ellos.

-En la mochila chica lleva tu túnica de cambio y los mocasines impermeables, si quieres también un poco de comida. Esta mochila se pone en la espalda, con estos tirantes. En la mochila grande guarda lo que vayas a buscar, mientras esté enrollada puedes acomodarla detrás de ti, amarrada a la panza del lobo.

Cuando tengas las dos mochilas llenas, la pequeña úsala en el pecho, así. La grande en tu espalda, así. La mochila grande tiene estas cintas para que las amarres a tu cintura, así es más fácil cargarla.

La cesta de la comida y las medicinas tiene  estas tiras tejidas para que lo amarres al cuello de Sur Dex, mira así se ajusta. No hay lugar más seguro que ese, los lobos por instinto no dejan que nadie desconocido se acerque a su cuello.

inquietudes

-Apóyate en tu guardián para cargar, yo he hecho algunos viajes con él, y lo llevamos todo de esta manera. Ya está habituado a cargar con todo esto. Si se te olvida para qué se usa algo de lo que te empaqué, pregúntale a él, conoce todo muy bien.

-Te he guardado en la cesta cuerdas tejidas extras, por si te hicieran falta, y una pequeña hacha para que consigas leña.

-Por último, siempre usa la capa. Te la voy a poner ya. El broche se cierra así, y la capucha puedes bajarla o subirla como mejor te acomodes. Tiene una protección especial que te hace invisible a los orgones, me la ha traído Fedinthor para ti. Sin embargo, de cualquier manera no viajes por espacios abiertos mucho tiempo.

La capa es de color verde, como el color de la pradera en verano. Tiene un broche metálico con forma de flamas, y en todo el borde lleva un bordado amarillo de figuras que le recuerdan al dragón que viera en el Santuario del Crisol.

A la espalda tiene bordado con hilos dorados un Pentaciclus adornado de cristales de colores. Por dentro es muy suave, y además es muy ligera a pesar de ser gruesa. Kat se siente muy cómoda con ella.

palabras de distracción

Mirrowin sigue hablando sin parar. Es la primera vez que Kat la ve hablar tanto, es obvio que así evita sentirse preocupada.

-Recuerda, carga las mochilas por debajo de la capa, no podrás usarlas por encima. Ahora vete ya, antes de que el sol empiece a bajar. Evita viajar de noche.

-Sur Dex, no tengo que recordarte que ahora tú eres responsable de Kat. Cuídala mucho, grandote, y cuídate tú también.

Besos de hasta pronto

Mirrowin abraza por el cuello al gran lobo, que le da un lengüetazo en la cara. Después abraza a Kat con fuerza, y le da un beso en la mejilla.

-Cuídate mucho, pequeña. Sé que tienes fuerza, valor y poder para hacer lo que quieras, pero todavía eres muy joven. No te confíes. Si necesitas ayuda, cierra los ojos y piensa en mí. Yo escucharé tu llamado, e iré a buscarte. Nos veremos muy pronto.

Kat está abrumada con las muestras de cariño que recibe de Mirrowin, y la enternece ver su evidente preocupación. Cuando la libera de su asfixiante abrazo de despedida, Kat toma su rostro con ambas manos para verla directamente a los ojos.

-Tranquila, Mirrowin que todo va a estar bien. Tu concéntrate en sanar esa herida, y espérame. Tres días pasarán rápido, y es posible que no necesite tanto tiempo. ¡Ya verás que muy pronto estaré de regreso contigo!.

Kat le da un beso en la frente a Mirrowin, pero como no sabe besar al estilo humano, lo hace al estilo zorro. Un húmedo lengüetazo como el de Sur Dex. Luego, hace gestos como si hubiera probado algo que sabe chistoso. Eso hace que todos rían. Mirrowin se relaja un poco.

-Gracias, pequeña. Me gusta más despedirte con una sonrisa. ¡Ahora vete ya!

Kat se sujeta de la nueva cubierta de Sur Dex y brinca para montar a su gran amigo. Se siente un poco más cómoda sentada sobre el cobertor y más segura al poderse sujetar de cuerdas en su cuello, y no de sus mechones de pelo.

Inicia su primera misión

El lobo pardo avanza deprisa, y pronto se desaparece en el bosque. Mirrowin suspira, ¿será suficiente la capa para mantenerla lejos de la vista de los orgones?

Solo le queda desear que así sea con todo su corazón…

Trabajo duro

Mizu está agotada, le duelen los brazos pero al final ha conseguido encontrar el control de su fuerza y de sus movimientos para arrojar las piedrecillas a los tablones que tenía que marcar.

No sabe cuantas piedrecillas había para practicar, pero se las ha acabado todas en esa tarde de entrenamiento. También ha descubierto que su mano derecha es más hábil que la izquierda, su sensei le ha dicho que es muy usual en sus alumnos eso.

Sin embargo, le ha dicho que su mano izquierda debe ser igual de hábil que la derecha, para lo cual debe trabajar más con ella.

-Bueno, ya no tenemos proyectiles por hoy. Mañana volveremos a practicar, vendré otra vez temprano a desayunar. Pero te espero más temprano que hoy, porque prepararemos juntos el desayuno. Ve a descansar, has trabajado mucho hoy. Buenas noches.

-Buenas noches, Sensei Taro. Gracias.

Mizu se acerca a su tutora, y se despide para ir a descansar. Esta vez no se mete al mar, está muy cansada para limpiarse la arena y el sudor. Ya mañana se lavaría en la gruta.

Sueños lúcidos

Entra hasta su rincón, y al llegar se alegra de ver la fuentecilla de la gruta. Toma agua hasta saciarse, y se tumba en su suave cama. Su último pensamiento antes de dormirse es recordar el regalo del espíritu del mar, la enorme perla negra. La toma entre sus dedos para examinarla con detenimiento. Es tan redonda y tan bonita… los párpados le pesan mucho, y se queda dormida con su regalo en la mano.

Después de la oscuridad que da paso a los sueños, puede verse a sí misma en un bosquecillo que no había visto nunca. Tiene varios árboles de troncos gruesos y también hay varios huecos en la tierra, que funcionan de entradas y salidas para los pequeños animales que viven allí.

Pareciera que no hay agua suficiente, se ve todo un poco seco, hay más bien polvo que hierba o plantas. Al acercarse se da cuenta que esos animales son zorros como ella, de diferentes tamaños y pelaje de tonos variados; atareados en diferentes labores.

Algunos cuidan cachorros, otros recolectan vegetales y frutas, al parecer deben viajar algo para conseguirlas. Otros llegan con presas de sus cacerías para alimentar a la manada, otros más vigilan desde diferentes puntos para dar la voz de alarma en caso de peligro. Otros más, excavan nuevas madrigueras.

Curiosa, se acerca para ver más de cerca y aprender de ellos. Saluda a un par, pero pasan de largo sin responderle. Nadie parece verla, inclusive pasan junto a ella sin que siquiera la noten con el olfato.

 -Eso es raro- piensa mientras ve a todos moverse a su alrededor. Pero entonces tiene un recuerdo vago de estar en un sueño, y no le da importancia.

Pelea

Un alboroto de gritos y gruñidos le hace notar a unos zorros rojizos, que le recuerdan a Kat vagamente. Están peleando entre ellos, y llega un tercero a separarlos. Ese tercer zorro le es muy familiar.

Los zorros que peleaban han quedado sucios de polvo y sangre. Con la cabeza baja, reciben una reprimenda del zorro que los detuviera.

Mizu puede sentir a esos dos zorros, y se entristece. En su corazón hay orgullo herido, enojo, arrogancia. Se sienten incómodos en su propia manada, pues no parecen estar en el lugar que ellos creen que les corresponde por derecho.

Además hay algo de tristeza, hay orfandad pues su familia está rota. Su madre murió cuando ellos nacieron, su padre los dejó muy pequeños para irse con otra hembra y formar otra familia, los zorros machos no cuidan a las camadas. La falta de padres los convirtió en pequeños parias.

El tercer zorro está dándoles un sermón. -Deben estar unidos, son hermanos. Vayan al río a limpiarse, y luego regresen a comer. A ver si aprenden que cuando se pelean, no les toca comer carne fresca, solo sobras del día anterior como castigo. Es hora de que cumplan un papel de utilidad en la manada y que dejen de holgazanear…-

Cachorro herido

Uno de ellos se lame una pata, y lloriquea por lo bajito. Tiene una mordida algo profunda, y sangra. Mizu se conduele, se acerca a curar la herida. Supone que si nadie puede verla, puede hacerlo sin que cause problemas.

Ese cachorro es el menor de los dos, y el que se siente más triste. Mizu empieza a curarlo y entonces el zorro que los estaba regañando se detiene para verla directo a los ojos.

-¿Eres tú, princesa? Soy Zeke, ¿me recuerdas?

Mizu se detiene en seco con sorpresa, ¡ese zorro si puede verla! ¿será posible?

¡pero esto es un sueño! ¿o no lo es?

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