Capítulo 6, Las Sombras llegan.

Un nuevo amigo.

Kah se levanta en medio de sus tutores algo torpe. Su cabeza se siente pesada todavía con los efectos del bocadillo que comiera. Ahora que tiene cuerpo humano, debe acostumbrarse a él y moverse resulta complicado.

Sus piernas ahora son muy largas en comparación con sus brazos. Eso hace que la postura usual en 4 patas sea poco natural, pero levantarse en 2 pies requiere habilidad y equilibrio.

Mit Jay se levanta y se pone de pié al lado de Kah, para darle un punto de apoyo en sus vacilantes pasos. Kah tiene el cuerpo de una joven mujer de aproximadamente 14 años, y la adolescencia normalmente es complicada para todos, ¡pues más aún si no estás habituada a estar en tu propio cuerpo!

-Vamos, pequeña, te ayudaré mientras te acostumbras. Cuando estés en esa piel humana, te llamaremos Kat. Es hora de que comas algo.

La pareja de lobos alfa verifica el aroma de esa humana en su territorio y se alejan tranquilos al captar el olor del azufre y ver las orejas y la cola de Kat.

Entre los zorros existen entidades engañosas de las que hay que cuidarse, y son precavidos. Mit Jay no necesitaba confirmar pues ella entiende el mundo del espíritu, y puede ver más allá de la piel a todos los seres vivos.

Mit Jay y Kat van avanzando hasta llegar al cubil donde duerme la manada. Kat se acerca a tomar agua de la pequeña fuente, y se atraganta un poco al meter la cara para acercarse al agua con la boca.

– ¡Cof! ¡Cof! ¡No puedo tomar agua Mit Jay! Moriré de sed… Dice Kat con actitud dramática

-Basta Kat, solo debes usar tus manos para acercar el agua a tu boca. Le responde la gran loba.

– ¡A ver!

Esta vez, Kat consigue tomar algo de agua después de un par de intentos. Se moja un poco pero cada vez se desenvuelve con más habilidad. Eso la hace sonreír.

-Creo que no es tan difícil, Mit Jay.

Al estar agachada sobre el agua, el fondo oscuro de las piedras le permite ver su reflejo en la superficie. Se explora atentamente con la mirada, encontrándose algo extraña a sí misma.

-Tengo las mismas orejas y cola, pero lo demás es humano. Me veo rara…

-Eres perfecta tal y como estás ahora. También eres perfecta con el cuerpo del zorro rojo. Solo es diferente. ¿ya estás bien despierta, Kat? Vamos, que todavía tenemos algo por hacer.

-Si, Mit Jay. Mi cabeza ya no se siente pesada.

– Entonces sígueme, tenemos que visitar a alguien hoy. Debemos apresurarnos, Kat.

-Pero no puedo caminar rápido, y quizás trepar sea difícil si no tengo patas… Responde Kat mirando sus manos

-Tendrás algo de ayuda, no te preocupes.

En ese momento llega junto a ellas un gran lobo pardo, con ojos ámbar de mirada intensa. Las patas, las orejas y la punta de su cola es más clara, así como su cara. Tiene unas manchas ovaladas encima de sus ojos, que le recuerdan a Kat sus propias cejas. Parece sonreír.

– Ahora te veo, Mit Jay. Mi corazón te saluda. El lobo pardo tiene una voz profunda y agradable.

– Ahora te veo, Sur Dex. Mi corazón te agradece.

Kat no sabe si debe saludar primero, así que se queda callada junto a ellos, escuchando el nombre del gran lobo pardo y esperando a ver qué pasa.

-Ahora te veo, Kat. Protegida del templo de Vusin y portadora del fuego. Mi corazón se alegra.

-Ahora te veo, Sur Dex. Mi corazón te agradece.

Sur Dex rompió el hielo con su saludo, que sonó más alegre y cordial que solemne. Ambos se miran a los ojos (curiosamente a la misma altura) y puede verse que han hecho conexión inmediata. Mit Jay interrumpe.

-Bueno, ya tendrán tiempo para conocerse. Sur Dex, baja.

En ese momento Sur Dex recuerda su misión y se tumba sobre el suelo. Kat está algo confundida.

-¿Qué estás esperando, niña? ¡Sube de una vez a Sur Dex! Le pide Mit Jay

Kat entonces entiende que debe montar al enorme Sur Dex, y se acerca a su costado para sostenerse con las manos y subir una pierna en su lomo, se agarra del pelambre para jalar y acomodar la cadera por encima de la espalda de su nuevo amigo. Con un poco de esfuerzo logra sentarse. Se siente cómoda y segura en su inusual montura.

Sur Dex se levanta con algo de cuidado del suelo. El peso de Kat apenas lo percibe, es muy ligera.

-Vamos, que el sol se está levantando ya. Dice Mit Jay.

Visitando a alguien especial.

Ambos lobos salen de la cueva, a su alrededor la manada se prepara para descansar pero miran furtivamente al curioso grupo que va a salir. Las miradas caen en Kat y su nuevo cuerpo. Un par de cachorros corre junto a ellos gritando

– ¡adiós, Kat vuelve pronto! ¡adiós!

La madre de los cachorros les llama, y regresan al cubil mirando hacia atrás. Kat les sonríe y levanta una mano en gesto de despedida.

-Vaya, saben mi nombre esos pequeños. No lo esperaba. Piensa en voz alta Kat

-Todo el Clan sabe tu nombre Kat. Eres única, te estábamos esperando desde que nos avisaron de tu purificación en el Templo de Vusin. Responde Sur Dex.

– ¿Por qué me estaban esperando? Pregunta curiosa.

– Muy pronto lo sabrás Kat.

Ambos lobos avanzan rápido sobre el terreno de la montaña sagrada, hacia el poniente de la entrada de la caverna.

Kat siente en su estómago un poco de movimiento, y unos ruidos le recuerdan que no ha comido nada todavía.

– ¿Falta mucho para llegar? Tengo hambre… Pregunta un poco ansiosa

–  Casi llegamos, Kat. Es detrás de ese grupo de abetos de ahí.

– ¡Qué bien!

Al acercarse más a Kat le llama la atención el olor que empieza a percibir. Es como el de Eglantine, pero mezclado con el de un lobo. La idea de ver a su madre adoptiva la emociona.

– ¿A quién visitaremos? ¿Es Egly? Vuelve a preguntar.

– Haces muchas preguntas, Kat. Pareces cachorra.

Esta vez Mit Jay responde a su aprendiz.

Kat guarda silencio a regañadientes. Llegan a una pequeña meseta cubierta de musgo, a su espalda los abetos sirven como cortaviento. En esa meseta hay una casa de madera con cubierta curva, como el caparazón de la gran Obah. La entrada es redonda y no muy alta.

Los dos lobos se detienen frente a ese curioso refugio, y Sur Dex se sienta sobre sus cuartos traseros, lo que facilita a Kat bajarse de su lomo. El primer impulso que tiene Kat es el de acercarse a curiosear pero se detiene, todavía no se siente segura con el cuerpo de humana.

Sur Dex avanza despacio y a unos pasos del refugio, aúlla suavemente. Entonces la madera de la puerta redonda se abre para dejar salir a ¡una mujer! Pero no exactamente a una mujer humana, es algo más pequeña y sus orejas son como las de Eglantine.

Kat está sorprendida y entiende el olor que había percibido antes, la mujer es algo mayor pero no es anciana, morena clara y con unas marcas dibujadas en sus mejillas y frente.

Está cubierta con una extraña túnica de piel de lobo en color blanco, tan completa que incluso tiene una capucha con orejas y los huecos correspondientes a los ojos cubiertos con una película curiosa y semitranslúcida.

Su cabello es largo, negro y entrecano. Encima de su cabeza casi totalmente blanco. Sus ojos también son negros. Brillan alegres viendo a Sur Dex, que se acerca moviendo su cola de lado a lado.

-¡Sur Dex! Les esperaba hasta mañana, me ha fallado mi mensajero. No importa, ¡me encanta tu visita, grandote!… La mujer toma la cabeza de Sur Dex y lo abraza. Luego el gran lobo lame su cara una y otra vez, como un enorme cachorrito mientras ella se ríe y acaricia sus mejillas peludas.

Se nota que ambos tienen un lazo de amistad muy profundo.

-Mit Jay entonces hace ruido para interrumpir el encuentro, y ambos voltean a la vez hacia donde están Kat y la loba plateada.

-¿Dónde están mis modales? Perdón, les saludo. La mujer se acerca y se pone frente a ellas.

-Ahora te veo, Mirrowin, guardia de la meseta. Mi corazón se alegra. Mit Jay ha saludado primero.

-Ahora te veo, Mit Jay, Legado Alfa del Clan de la Caverna del Viento. Mi corazón te agradece.

Mirrowin entonces hace una graciosa reverencia, y se para frente a Kat. Sus ojos negros brillan con curiosidad.

-Ahora te veo, Kat, hija del templo de Vusin y portadora del fuego. Mi corazón se alegra.

-Ahora te veo, Mirrowin. Mi corazón te agradece.

Después de saludar, Mirrowin se acerca a Kat y toca sus orejas de zorro que sobresalen entre su cabello. Esto incomoda un poco a Kat, que da un paso atrás.

-No te asustes, pequeña. Solo quiero conocerte mejor. Mit Jay, regresa dentro de cinco soles. Ahora me haré cargo de tu aprendiz.

Mit Jay hace una pequeña reverencia, y se aleja. Sur Dex se ha quedado junto a Mirrowin.

La casa de Mirrowin

-Ven Kat, debes estar hambrienta. Además debo encontrar algo para que te pongas, si tu piel no tiene pelo, puedes tener frío o lastimarte con espinas. Sur Dex, quédate junto a la entrada por favor.

Mirrowin toma la mano de Kat y la guía hasta la entrada de su casa. Hay unas escaleras de madera para bajar un poco y no tener que agacharse para entrar.

Adentro, la luz es suave, pero colorida pues entra desde una pequeña ventana con cristales de distintos tonos en la parte de arriba, y con forma de mariposa. Las alas se abren hacia arriba para ventilar.

El espacio adentro de la casa redonda es mucho más amplio de lo que esperaba Kat, que mira alrededor con mucha curiosidad.

Hay muebles, flores en vasijas transparentes, un tapete, cojines y estantes donde hay cosas muy diversas. Hay otras puertas. Mirrowin le indica a Kat un tapete y cojines y le pide que la espere ahí.

-Kat, eres tal y como te había imaginado, pequeña. ¡Tus orejas y tu cola son increíbles! Ponte cómoda, iré por unas frutas, semillas y algo de queso que tengo en la alacena. Espera aquí, no tardo.

-Kat se sienta algo torpe en el piso, todavía no se acostumbra a esas piernas tan largas y de momento no sabe bien cómo acomodarlas. Se pone a oler y dar vueltas a gatas sin saber exactamente qué hacer.

Termina recostándose un poco sobre el cojín para estirarlas a su costado, toca con sus manos la suave textura del tapete, que está tejido con largas tiras de piel de lobo. El cojín es de piel también. -Por eso hay tanto olor a lobo en el lugar- piensa Kat.

Nueva comida

Su anfitriona llega en ese momento junto a ella. Lleva un cuenco de madera en una mano, en la otra un vaso alto transparente con un líquido blanco.

-Mira, hay naranjas, nueces, moras de zarzas que crecen junto al río, un pedazo de queso, y leche de cierva. Seguro que te gustará todo.

Kat huele todo con curiosidad y apetito, pero algo le hace falta.

– ¿De casualidad tienes carne fresca? Un buen pedazo de ciervo me caería bien- Pregunta Kat.

Después olisquea y se zampa el queso de un solo bocado, y le sorprende su agradable sabor cremoso. Con las manos curiosea la fruta y las nueces, empieza a comerse las moras mientras espera que su anfitriona responda.

-Me temo que no tengo carne, Kat. Yo sólo como verduras, hierbas, frutas y quesos que preparo a veces cuando encuentro alguna cierva amable que me regale un poco de leche. Pero espero que disfrutes tu comida.

-Kat se decepciona al saber que por cinco soles no comerá carne, pero se consuela pensando que si hay un río cercano, podría ir a pescar un poco. De momento empieza a comer las naranjas, y le agrada su sabor dulce.

Las nueces son crocantes, y aceitosas. Su sabor es muy interesante, algo ahumado por estar tostadas. Se las acaba casi sin pestañear. El vaso de leche está junto a ella, pero no sabe cómo tomar el líquido de ese recipiente donde no cabe su mano y Mirrowin le muestra cómo tomar.

-Mira Kat, toma el vaso con tus manos, luego acércalo a tu boca. Inclínalo un poco hasta que la leche caiga dentro de tu boca, sobre tu lengua, poco a poco. Trágala despacio. Así.

-Kat entiende el proceso, y con un poco de torpeza consigue tomar leche del vaso. Se lo termina despacio, su sabor también es cremoso y un poco dulce. Ahora el cuenco también está vacío, su boca mojada y su estómago lleno.

Kat se limpia con un cojín, (eso no le gusta a Mirrowin pero lo hizo rápido y no pudo detenerla) se estira y bosteza ampliamente.

-Ahhh, no ha sido carne, pero todo sabe bien. Ahora creo que dormiré un poco. Tengo sueño.

-Claro pequeña, pero no aquí. Ven conmigo, te mostraré tu habitación.

Una cama confortable

-Mirrowin otra vez toma la mano de Kat para ayudarla a levantarse, y la guía a una puerta que está al fondo de la casa. Hay una mesa con una silla, una ventana cubierta con una esterilla de tejido delgada, que filtra la luz de afuera.

Hay una colchoneta forrada de un tejido compacto, encima de una pequeña plataforma con cuatro patas que la aísla del suelo. Sobre ella hay unas pieles mullidas, unidas para hacer una sola cubierta que parece cálida y confortable.

Recamara

-Aquí puedes descansar, Kat. Esta será tu cama. Vendré a despertarte si no despiertas tú primero. ¡Dulces sueños!

-Kat se acomoda a gatas y encuentra que es muy suave. Cerca de su cabeza hay un gran cojín y lo acerca para recargarse, lo siente esponjoso como la panza de Mizu donde se recargaba a dormir a veces. . Sonríe mientras se cubre con esa cubierta de pieles unidas, y cierra sus ojos.

-Muchas gracias Mirrowin. Me encanta este cubil.

Bosteza con un ruido gracioso y se abandona al mundo de los sueños.

Mirrowin sale de la habitación en silencio, y cierra la puerta. Tiene mucho trabajo por hacer para dejar a esta pequeña lista para todas las tareas que le esperan en su labor de guardián del templo de Vusin. Suspira profundo y se frota las manos, ¡ya ha decidido por dónde empezar!

Las sombras en la marea.

Mizu ha estado entusiasmada en la playa después de la ceremonia, saber que puede respirar debajo del agua la ha mantenido sorprendida y con muchas ganas de hacer pruebas de hasta dónde puede llegar hacia abajo en el mar.

Una preocupada tortuga intenta contenerla, puede arriesgarse con esas ‘pruebas’ que pretende hacer si no se hacen con mucho cuidado.

-Quiero ver los arrecifes de coral que hay en la Ensenada Secreta. Abuela. Y luego ir avanzando hasta alta mar para ver lo que hay más allá de los arrecifes, donde el mar es muy profundo. Quiero ver a los animales, los peces, todos los que viven allá y sentirlos.

-Podrás explorar a tus anchas cuando estés lista, Mizu. Ahora es necesario que aprendas técnicas para desarrollar tus sentidos y aprovechar esa sensibilidad que tienes. Algunas habilidades deben ser aprendidas con tiempo suficiente, no se pueden forzar.

-Pero Abuela, anoche pude llegar muy lejos…

-Pero no estabas sola, y lo que comiste ayudó mucho a despertar tu capacidad de control en el agua. Esa ayuda solo puede hacerse una vez, es peligroso que vuelvas a comer esos hongos. La misma energía que sientes ahora viene de esa comida sagrada, pero su efecto está por desaparecer, debemos regresar a descansar ahora.

-Está bien, abuela-. acepta Mizu no muy conforme.

La gran tortuga y su alumna se dirigen a la gruta de la Ballena Blanca, Mizu va jugueteando y brincando, pero su ritmo poco a poco empieza a ser más lento. Al salir hasta la playa por fuera de las matas del camino, bosteza con sueño y se estira.

-Abuela, me voy a dormir. Tengo mucho sueño…

-Junto a tu cama encontrarás algo de comer, princesa. Descansas. Iré mas tarde a despertarte, como ayer.

-Gracias, abuela, no tengo ganas de cazar o pescar hoy.

Con paso lento, Mizu se dirige a la gruta donde ya sabe está su cubil esperando por ella, seguida de Chois. Al llegar encuentra unas moras y unas frutas un poco ácidas. Las mordisquea con algo de desgano y las deja a medias. Toma agua y se sube a su cama a dormir.

-Gracias por todo, Chois.

-Descansa princesa.

Chois se va silencioso, al llegar a la entrada de la gruta deja a una gaviota haciendo guardia como el día previo. Le preocupa que la princesa pueda estar sin vigilancia.

Después va a buscar a la Gran Obah, que estaba en la playa. Miraba al horizonte con aire pensativo y Chois hace un poco de ruido para hacerse notar.

-Hola Chois, ¿todo bien con Mizu?

-Ya está durmiendo, dejé vigilancia. Algo le preocupa gran Obah. ¿puedo ayudarle en algo?

-Alguien se acerca, Chois. Están buscando la fuente de la energía que Mizu encendió en su corazón en la iniciación. Necesitamos estar muy atentos.

– ¿Quieres que ponga más vigilancia cerca de la gruta?

– No, mejor monta unos turnos de guardia en la Ensenada Secreta. Allí quedó dispersa la energía de la ceremonia.

– En este momento empiezo.

– Gracias Chois.

Ataque en sueños

La tortuga presiente que necesita hacer una meditación de efecto profundo, hay que vigilar el mundo sutil donde Mizu está viajando ahora en sus sueños. Para poder hacerlo, se sumerge en el mar.

Ya debajo de las olas, dejándose llevar por las corrientes la abuela tortuga se sumerge hasta una pequeña cueva submarina que está debajo de la gruta donde duerme Mizu.

Esa es su casa. Se ubica sobre una enorme concha y comienza a cantar por lo bajo como hiciera en la ceremonia. Sus ojos blanquecinos comienzan a brillar y entonces, un pequeño remolino la rodea. Pequeñas luces brillan y algunas siluetas fantasmales nadan en esa corriente circular.

Mizu sueña que va corriendo en la pradera del durazno ancestral junto a Kah, Egly a la distancia les llama y se dirigen hasta ella con prisa. En el trayecto van jugueteando como siempre, pero sus patas empiezan a sentirse pesadas hasta que no puede correr más.

Su hermano parece no notarlo, y se aleja corriendo aunque ella lo empieza a llamar. Su voz casi no se escucha por más potencia que intenta aplicarle.

Del suelo empieza a brotar un lodo espeso y le cubre las patas, va subiendo hasta llegas a su panza y sigue cubriendo su cuerpo poco a poco.

La abuela entonces le manda un mensaje. ¡Mizu, llama al Espíritu del Mar y sacúdete con fuerza!

Mizu en sus sueños se sobresalta al escuchar a su tutora, pero rápidamente grita ¡ven Espíritu del Mar! Una silueta luminosa baja desde el cielo y la rodea en un torbellino de luz mientras se sacude con toda la fuerza posible, en ese momento el lodo que la iba cubriendo empieza a brillar y secarse, quedando solo tierra que se quita de encima fácilmente al sacudirse.

La silueta luminosa entonces regresa rápidamente al cielo hasta perderse ondulante entre las nubes, y Mizu puede ver otra vez la pradera y el durazno ancestral lleno de flores. Su hermano la espera sentado, a la sombra de las ramas del Gran Sabio.

Mizu entonces corre para alcanzar a su hermano y se repite ese sueño del día previo, donde unas llamas rodean a su hermano y luego una cortina de humo lo cubre mientras unas barras metálicas caen de alguna parte encerrándolo. Mizu se vuelve a despertar sobresaltada y llamando a gritos

-¡Kah! ¡ten cuidado!

Una vez más, la luz del crepúsculo ilumina la gruta y le ayuda a recordar dónde está. Pero esta vez, no se tranquiliza tan fácilmente.

Se siente muy inquieta y preocupada por su hermano. En la pared, el grabado que descubriera antes de su ceremonia tenía un suave brillo que no notara antes.

El sonido de la pequeña cascada al caer y el canto de las ranas la distrae, y se da cuenta que tiene algo de apetito. Las frutas y moras que dejara a medias se ven muy apetecibles ahora, y empieza a comérselas con gusto.

Disfraz de seguridad

Chois entra a la caverna. Se le nota presuroso y pregunta.

-¿Has descansado bien, princesa?

-Mffffsii Ffois grfrafciaff responde entre bocados Mizu.

-Perdón que interrumpa su cena, princesa. La gran Obah solicita su presencia. Por favor sígame ahora.

-Ffoyy

Ambos salen de la gruta, Mizu va terminando el ultimo bocado. Avanzan unos metros y la abuela está esperando por ellos en la playa, ya se ha metido el sol pero todavía se ve luz rojiza en el cielo y las olas mueven las luces de las algas luminiscentes.

-Mizu, me tenías preocupada, gracias al Espíritu del Mar que estás bien. Vamos a tener que hacer algo que hace mucho no practico, pequeña. Es necesario que te escondas en otro cuerpo.

Hay un voluntario, que apagará su consciencia mientras permanezcas en su cuerpo, y nosotros esconderemos el tuyo durante ese proceso. Has llamado atenciones no deseadas con tu ceremonia de ayer, pequeña.

-¡cambiar de cuerpo! Pero ¿con quién? ¿cómo?

Entra al agua conmigo, pero es muy importante que no respires durante el tiempo bajo el agua. Aspira profundamente, no podemos tardar mucho en hacerlo. Tu cuerpo prestado ya está esperando.

-Mizu se acerca a la orilla de la playa y camina hasta donde las olas casi la cubren por completo. Entonces toma una gran bocanada de aire y se sumerge, siguiendo a su tutora.

Unos metros adelante hay un naufragio. Un galeón de madera maltrecho está a medio cubrir con corales y algas. Se meten al casco y encuentran a un delfín. La tortuga lo saluda, y le da a Mizu una orden.

-¡Ahora, cierra los ojos!. Guíate con mi voz y quédate en el corazón de Trixes

Mizu cierra sus ojos y escucha los cantos de la abuela, y del delfín que ha llamado Trixes. Como una corriente de agua se deja conducir y entra a su corazón, donde siente una calidez que le da la bienvenida. Cuando abre los ojos, la abuela le indica que nade a la superficie, debe respirar nuevamente.

Empieza a moverse de forma ondulante y al principio no avanza en el agua, pero pronto entiende como propulsarse moviendo la cola y se dirige hacia arriba, sintiéndose más cómoda con cada movimiento.

Al llegar a la superficie ya se mueve con gran naturalidad y abre la boca para respirar pero no consigue hacerlo.

Tirim, guardián asignado

 Cerca de ella hay otro delfín, que se acerca y le muestra el espiráculo de su cabeza, con lo cual Mizu entiende lo que debe hacer, y con un poco de esfuerzo, consigue meter aire a sus pulmones.

-Gracias, ya necesitaba aire.

-De nada, Estamos aquí para cuidarte. Bienvenida a nuestro clan.

Un nutrido grupo de delfines la rodea, no puede contarlos pero son más de veinte. Todos brincan y la saludan, están alegres y se nota. Entonces la abuela tortuga se vuelve a acercar y le dice.

-Recuerda, por un tiempo serás Trixes, no Mizu. Y tienes asignado a tu guardia permanente, es Tirim, el delfín que te ayudó a respirar. No te separes del Clan, yo vendré a verte a partir de mañana para que empieces tu aprendizaje. Estarás en ese cuerpo alrededor de tres soles. Yo me haré cargo de tu cuerpo real, no te preocupes.

El nombre Trixes que ahora comparte con el delfín que le ha prestado su cuerpo no se pronuncia, se canta. Es una canción pequeña y pronto aprendería que el nombre de todos los mamíferos del mar es igual, una pequeña canción única y muy armoniosa. Le gusta cómo suena.

Mizu puede ver su peluda cola asomándose a un lado de la cabeza de la Abuela, y recuerda entre brumas cuando viajó con ella para llegar a la playa un par de días atrás. Ahora estaba en el mar, dentro del cuerpo de un delfín. ¡Han pasado muchas cosas en poco tiempo!, se siente un poco confundida.

La túnica nueva.

Kat ha dormido profundamente dentro de la casa de Mirrowin. Se despierta y se estira sin abrir los ojos, entonces los abre de golpe y ver las vigas del techo de madera la hace brincar. ¿Dónde estoy?

Entonces ve sus manos en lugar de las garritas al final de sus patas peludas, y pega un pequeño grito

¡hey, que les pasa a mis patas!

En ese momento Mirrowin entra a su habitación, y eso hace que Kat recuerde todo.

-Tranquila Kat, todo está bien. Estás conmigo. Anda ponte de pié si ya no tienes sueño. Mira, te traje esta túnica que hice.

-Mirrowin le extiende una túnica a Kat, que la toma de sus manos y siente que es muy suave.

-¡Qué bien se siente!

Entonces empieza a envolverse con ella sin entender realmente cómo debe usarla, y Mirrowin entonces le dice entre risas.

-Espera, así no se usa, mira. Tiene un hueco que sirve para sacar por ahí la cabeza, y unas mangas para meter los brazos.

Le ha puesto la túnica mientras le enseña a usarla, y al final se aleja un paso para ver el resultado mientras Kat pasa sus manos por todas partes.

La túnica está tejida con suaves hilos rojizos y tiene partes de piel de lobo, en los hombros hay una parte cubierta con piel y tiene una capucha igual a la de Mirrowin, pero con huecos para que saque sus orejas.

También tiene un hueco detrás, por donde la cola de Kat sale y se mueve libremente. Se ve un poco floja en su cintura. Mirrowin la revisa y dice

-Mmmm, casi perfecto. Te hace falta un detalle más. Aquí lo traje, espera…

Entonces le muestra una cinta de tiras de piel trenzada, que le ata a la cintura. Además en esa tira hay una pequeña bolsa con cubierta que se ajusta y se sostiene por unas aberturas por donde pasa, como ojales. Una vez que ha quedado anudada a su cintura, la túnica le ajusta bien.

-Tengo buen ojo, te ha quedado estupenda. Ahora ya no estarás tan desprotegida sin tu piel peluda. ¿te gusta?

-Kat sigue explorando esta cosa que ahora la cubre, la jala por acá y por allá, la huele, la lame un poco, la muerde, la tuerce y se mueve todo lo que puede.

-No estorba para moverme, y se siente suave. Creo que podré acostumbrarme.

Nuevo look

-Bueno, creo que esperar que te gustara era pedir mucho. Ahora ven, que tu cabeza es una maraña total y hay que hacer algo con eso. 

Mirrowin le acerca la silla.

-Sientate aquí.

 Kat se sube de un salto a la silla, y se sienta como si fuera zorro, con las manos y pies recargadas en el asiento. Lo ha hecho tan rápido que resulta muy gracioso.

-¡Jajajaja! No, asi no, baja de la silla y ve como lo hago yo, para que lo hagas igual.

-Kat se baja con otro brinco, y Mirrowin se sienta en la silla para que Kat vea la forma correcta.

-Mira, los pies van en el piso, y la espalda se acomoda en esta parte, es cómodo para descansar si te recargas.  Tu cola la puedes sacar por un costado. ¿Ves?

-Si, déjame hacerlo ahora.

-Kat ahora se ha sentado correctamente, y Mirrowin se coloca a su espalda.

-Voy a mojar un poco tu cabello, y luego lo voy a cepillar. Seguro va a gustarte cómo se siente.

-¿Y eso para qué sirve?

-Para que te sientas limpia y arreglada, Kat. Así puedes encontrar a algún bicho que se hubiera metido entre tus cabellos y quitarlo, o un cardo que se te haya pegado por andar en el bosque. El agua que traigo tiene esencias de flores, y un poco de aceite que les desagrada a los insectos. Después te diré cómo prepararlo.

Con un recipiente moja un poco la cabeza de Kat, y con un cepillo comienza a arreglar su mata de abundante cabello café rojizo. De abajo hacia arriba, desbarata suavemente los nudos y al terminar, pasa el cepillo suavemente de arriba hacia abajo hasta que logra hacerlo caer en una rizada y brillante cascada, a la altura de los hombros.

-Listo. Ha quedado perfecto, Kat. Debes aprender a hacerlo tu misma, mañana tú lo harás después de levantarte. ¿Entendiste? ¡Kat!

En ese momento Kat se despierta de golpe, ¡se había dormido mientras la estaban cepillando!.

-¿Qué? ¿dijiste algo? Responde entre bostezos.

-Ay Kat, parece que voy a necesitar más paciencia de la que me imaginaba. Mira cómo te ves ahora.

En la mesa hay un pedazo de metal redondo y muy pulido. Mirrowin se lo da a Kat. No con la misma nitidez de un reflejo en el agua, pero puede ver su imagen y entonces frunce la cara. Luego voltea a ambos lados, mueve sus orejas, y sonríe.

-Soy diferente, pero me gusta cómo me veo ahora. Gracias Mirrodin.

-Apenas estamos empezando, tienes mucho que aprender. Cuando tengas este cuerpo debes saber cómo desenvolverte. Y cómo ser mujer, porque así es tu cuerpo.

-Ya había notado que me falta algo abajo y arriba en el pecho estoy como hinchado…

Mientras dice esto, Kat se toca las partes de su cuerpo a las que se refiere, y Mirrowin otra vez se ríe al verlo

-¡no dejaré de reír contigo Kat! ¡ja ja ja ja! Si, las diferencias de tu cuerpo son mucho más que solo de especie.

Mirrowin acomoda sobre la mesa la placa de metal, de manera que Kat puede verse desde la silla. Junto pone el cepillo y el recipiente con el líquido con el que la peinó. Mientras tanto le va dando indicaciones.

-aquí dejaré esto, para que puedas usarlo después de levantarte. Mañana al mediodía iremos al río para que tomes un buen baño.

Kat le responde con fastidio.

-Aish ¿tengo que bañarme? Te pareces a Egly. ¡No me gusta bañarme Mirrowin!

-Ya no eres un pequeño cachorro, Kat. Debes aprender a cuidarte sola porque tu futuro es muy importante para la Montaña Sagrada y para Mizu.

-¿Tu conoces a Mizu? Kat se asombra de la mención de su hermana, y al recordarla siente de nuevo la punzada de su ausencia.

-Todavía no, pero lo haré. Así como te estoy enseñando cómo vivir en este cuerpo, lo haré con ella en su momento. Dormirá en la misma habitación que tú usas ahora. Ven, es hora de comer algo. Sur Dex te está esperando, te llevará a conocer un poco de la meseta de los abetos.

-¡Sur Dex! Lo había olvidado

Kat sale detrás de su ‘maestra en cómo ser humana’ a la habitación principal de la casa de
Mirrowin. Todavía se siente algo torpe para caminar en dos pies, pero está aprendiendo rápido. Al ver el tapete y los cojines, se tumba para esperar la comida pero Mirrowin la levanta.

Primera comida caliente

-¿qué haces? Ayúdame a hacer nuestra comida. Ven.

Kat se levanta y sigue a Mirrowin que entra por otra de las puertas que conectan con la habitación principal. Alli hay repisas con recipientes y cestas, botellas, platos, cuchillos, cucharas, trinches y otras cosas.

Había una mesa, dos sillas, y en un rincón una pequeña estufa de leña hecha de piedras y arcilla. Esa estufa tenía una chimenea arriba por donde salía el humo del fuego.

A un costado, en una pequeña covacha que salía hacia afuera, había leña seca almacenada.

Llamando al fuego

Mirrowin toma un poco de leña y le dice a Kat

– A empezar por hacer fuego. Esto creo que va a gustarte.

Acomoda la leña en la boca de la estufa, y le pide a la adolescente.

-Kat, llama al fuego y prende la leña.

-¿Qué llame al fuego?¿cómo?

-Tú eres la portadora del fuego, Kat. ¿cómo crees que deberías hacerlo? Piensa.

Kat cierra sus ojos. Entonces se sumerge mentalmente en su cuerpo de zorro y brinca en el bosque. El recuerdo de unas llamas y unos gritos la sobresaltan.  Empieza a sentir calor en el cuerpo, sobre todo en su vientre. Entonces puede ver llamas saliendo de su estómago, y por instinto, se lleva las manos a él.

Toma el fuego con sus manos y lo aleja de su cuerpo, en cada mano tiene una bolita de fuego que sale de sus palmas. Y abre los ojos, para contarle a Mirrowin. Entonces se da cuenta que tiene esas bolas de fuego en sus manos, y que Mirrowin la mira con asombro.

-¡Wow! ¿es la primera vez que llamas al fuego? Yo esperaba unas chispas, o una pequeña flamita, no una llama en cada mano… tu poder elemental es muy grande…

-¿y qué hago con este fuego? Pregunta Kat.

-Ponlo en la leña, hazla arder. Ten cuidado de que no se extienda hacia afuera, las llamas son grandes.

-Bien.

Kat pone sus manos encendidas sobre la leña, que se prende poco a poco. En breves instantes la estufa ya tiene un buen fuego gracias a Kat. Mirrowin la está supervisando muy de cerca.

-Ahora despide al fuego, Kat. Tus manos no van a apagarse solas, tú debes apagarlas.

-¿Cómo las apago? Pregunta Kat

-Despídelo y dale las gracias por acudir a tu llamado. Siempre agradece. Responde Mirrowin

-Gracias por venir, Fuego. Ya puedes irte, adiós.

Kat está muy atenta a ver qué pasa con el fuego. Sus manos se fueron apagando y pronto ya no había fuego en ellas. La sorprendida adolescente miraba sus manos y no encontró quemaduras ni marcas.

-¡Esto le va a encantar a Mizu cuando le enseñe! Debo aprender a controlarlo para no lastimarla…

-Bien Kat. Ahora lávate las manos y de esa repisa toma platos, vasos, y ponlos en la mesa.

-¿Platos y vasos?

-los platos son vasijas aplanadas, como la que use para ponerte ayer la comida. Los vasos son como el recipiente de donde tomaste leche ayer.

-Ahh ya.

-Kat busca en la repisa y encuentra lo que le han pedido, los pone en la mesa y le da curiosidad el olor que sale de la estufa.

-huele a algo rico con humo, ¿qué es?

-Es pan, Kat. Lo preparo mezclando una pasta hecha con semillas que pongo a remojar y luego las aplasto con una piedra para hacerlas suaves. Le agrego leche de cierva, un huevo y luego la cocino formandola en ruedas planas en esta lámina de metal sobre el fuego hasta que se pone dorada. Sabe bien.

-¡A ver! Quiero probar un poco

-Mirrowin corta un trozo del pan que está cocido, y se lo da a Kat. El sabor tostado de las semillas y la leche cocida es ligeramente dulce y muy agradable. Le despierta el apetito.

– ¿puedo comer más?

– Si pero espera a que estemos a la mesa. Ya casi termino.

Mirrowin ha preparado una infusión de hierbas y flores en una olla al fuego, y le ha agregado miel de abeja. En una charola de madera coloca los trozos de ese pan rustico recién hecho y corta unas pequeñas rebanadas de queso que les pone encima.

Luego agrega unas pequeñas moras rojas y el queso se va derritiendo en las obleas del pan. En los vasos sirve la infusión de hierbas, que huele muy dulce.

-¡Todo huele muy sabroso!, ¿comemos ya?

– Voy, Kat. Solo falta un detalle, siéntate

Kat está impaciente por probar ese pan con queso, y se sienta a la mesa. Mirrowin acomoda frente a ella su plato y su vaso con té, y pone frente a la otra silla lo mismo.

Dos trozos de tela quedan listos a usarse al costado. Mirrowin no quiere que Kat siga ensuciando cojines (ya había limpiado el del día anterior) y le explica que use el suyo para limpiarse. De una cesta saca unas hojas verdes y unos hongos, que rebana con un cuchillo y pone en una fuente junto a las hojas.

Luego les pone un poco de aceite que huele a hierbas perfumadas, y los rocía con sal. Kat toma el pequeño bowl donde están los cristales de la sal que usó Mirrowin, toma un poco y los prueba. El regusto de la sal le agrada.

Desde la estufa, Mirrowin ya ha puesto en la mesa todo. Ahora se sirve en su plato una tostada de pan con queso y un poco de esos hongos con hierbas para acompañar. Pone comida en el plato de Kat y antes de que la devore como siempre, la detiene.

Agradecer

-Espera, falta algo.

-¿Qué falta? Ya quiero comer Responde la frustrada Kat que babea frente a su plato.

-Falta dar gracias Kat. La montaña sagrada provee a sus hijos con alimentos y hay que dar gracias siempre. Junta tus manos frente a tí y cierra los ojos.

-¡ya!

-Ahora repite ‘Gracias por la comida que voy a disfrutar´.

-‘Gracias por la comida que voy a disfrutar’ Kat ha hablado tan deprisa que apenas se entiende lo que dice. Termina y toma con las manos el pan y le da una gran mordida. ¡Sabe delicioso!

Mirrowin la mira con brillo en la mirada. Ha visto en su corazón que tiene buenos sentimientos, y que es inocente. El fuego ha elegido bien a su joven portadora. Entonces empieza a comer ella también.

Casi terminando su comida, mientras la despreocupada Kat devora el último pan y el resto de la ensalada. Mirrowin percibe que una presencia oscura está cerca. Al mismo tiempo, Sur Dex empieza a gruñir afuera. A Kat la recorre un escalofrío de la cabeza a los pies al escucharlo.

Primer ataque

La guardian se levanta y le pide a Kat que no salga, que la espere dentro de la cocina. Que no llame al fuego mientras, por ninguna razón. Toma una cubeta de agua de un rincón y apaga el rescoldo de la estufa.

Después sale de prisa a hablar con Sur Dex. Kat no puede entender lo que están hablando, y está más curiosa que otra cosa. Le han dicho que espere pero puede percibir que hay algo que no está bien. Siguen los ruidos afuera, las voces.

De repente, un ritmo de tambores empieza a escucharse. En ese momento, Mirrowin llega junto a Kat y le dice ¡sígueme, rápido!

Sale con ella afuera, donde Sur Dex está en la entrada de la casa. MIrrowin le dice a Sur Dex

-Ya sabes qué hacer, los veo más tarde. Kat, Sube a Sur Dex y sujétate lo más fuerte que puedas. Toma, guarda esto en el morral del cinturón, date prisa

Mirrowin pone en la mano de Kat un puñal con mango de asta de ciervo, tallado con un símbolo curioso. Tres triángulos curvos, entrelazados entre sí.

Tenía una funda para proteger la hoja del puñal, hecha de gruesa piel y trabajada con resinas de árbol, que la hizo dura. Kat toma el puñal y lo guarda rápidamente, brinca hasta el lomo del gran lobo pardo, y le dice ¡lista!

Sur Dex entonces empieza a correr, adentrándose en el bosque que estaba frente a la casa de Mirrowin. Kat se aferra a su lomo, tomando su pelo con las manos y apretando las piernas contra su cuerpo.

Historias de camino al escondite

-¿Qué pasa Sur Dex? ¿Por qué nos vamos tan rápido?

-Cuando empezaste a usar tu poder elemental, los entes sombra que llamamos Orgones sintieron tu energía. Están rastreándote, necesitan encontrarte mientras eres joven y estás aprendiendo cómo usar el fuego.

No quieren esperar a que ya lo domines y seas un problema para ellos. Por eso debo alejarte de la casa de Mirrowin, y llevarte a un refugio.

-¿Los Orgones?

Si, Kat. Los entes sombra son seres de energía oscura. Se fortalecen con el miedo, el odio, el rencor, la ira y las bajas pasiones que pueden encontrar.

Los seres humanos son su fuente más importante, pero ya han encontrado que romper el equilibrio de los lugares sagrados los fortalece, y por eso han entrado en nuestro territorio. Nos cuesta trabajo mantenerlos a raya.

Su modo favorito de avance es entrar en el cuerpo de los seres del bosque que se rinden a las emociones que los fortalecen. Se adueñan de su voluntad, los manipulan y los usan para dañar y destruir.

-¡Egly nunca nos habló de ellos!

-Eso fue una decisión del Gran Sabio, Kat. Guarda silencio, es mejor no hacer ruido. Ya casi llegamos al refugio.

Kat miró hacia atrás y pudo ver dos sombras que se arrastraban camino a la meseta de los abetos. Tenían forma de reptiles, cabeza larga y cola entre las patas traseras. Le recordaron a las lagartijas con las que jugaba en la pradera, pero eran más grandes, y sus ojos tenían un brillo extraño.

Es como si la luz entrara en sus ojos y se la tragara, pues a donde iban avanzando, la oscuridad se hacía más densa. Detrás de esos reptiles, una silueta similar a un ser humano grande avanzaba sobre un caballo.

Se notaban pesados, con el tambor a un costado la silueta marcaba el camino con ese sonido penetrante, inquietante. A su paso dejaban un lodo oscuro muy maloliente.

-¡Iugh! qué mal huelen, y se ven todavía peor. ¿Mirrodin estará bien?

-No te preocupes por ella, sabe defenderse sola.

La Cascada

Siguen avanzando y llegan hasta el río, que Sur Dex cruza sin problemas para llegar al otro lado y seguir corriendo. Ahora van siguiendo la ribera pero a contracorriente, y poco más arriba encuentran una cascada.

Sur Dex brinca hacia ella y atraviesa la cortina de agua, que oculta la entrada a una cueva. Ya dentro de ella, Kah ve en un rincón un par de mapaches resguardándose, Sur Dex se detiene y baja los cuartos traseros para dejar bajar a Kat.

Ambos están mojados, así que se sacuden. Kat se da cuenta que siendo humana, sacudirse no es muy útil. Se meten juntos al fondo de la cueva, y llegan a un sector que está acondicionado para pasar tiempo con cierta comodidad.

Hay una pared arcillosa con un rincón tallado para hacer fogatas, una chimenea natural que era una gran estalactita y ahora está ahuecada por dentro sube entre las rocas de la cueva, con una corriente de aire saca hacia arriba y afuera el humo del fuego,

A un costado, hay tallado en la arcilla de la misma pared cavidades que están cubiertas con tablas de madera.

Kat ya sabe que puede haber cosas guardadas dentro, y quita las tablas. En el hueco de abajo, encuentra madera casi seca para quemar. La saca y la coloca en el rincón con marcas de humo, y le pregunta a Sur Dex.

-¿Crees que es seguro si llamo al fuego ahora?

Si, es seguro. Prende el fuego.

Kat cierra los ojos y repite la invocación al fuego, al abrir los ojos ya tiene las llamas listas y enciende la madera para calentarse. Su ropa está muy mojada, se desanuda el cinturón a jalones y se quita la túnica.

Cerca del fuego hay una rama empotrada en el muro, y una marmita de metal. Kat aprovecha la rama para colgar su túnica y ayudarla a secarse. Regresa a los huecos cubiertos en la pared, y encuentra una esterilla tejida dentro de una, y recipientes con frutas secas en otro.

Extiende la esterilla en el piso y saca las frutas secas para comerlas, se sienta en la esterilla con las frutas y las mordisquea mientras ve a Sur Dex, quien se había quedado cerca de la entrada de la cueva, atento hacia afuera.

Los mapaches se acercan a pedirle frutas y les da un poco.

-¿Cuánto tiempo vamos a estar aquí? Pregunta Kat

-Hasta que Mirrodin venga por nosotros. Responde Sur Dex.

Aprendiendo del enemigo

-hablame más de esos ¿Cómo los llamaste, orones?

-Orgones. Su origen es de cuando la montaña sagrada era fría. En ese entonces, los clanes de la montaña y el clan de los humanos vivíamos en paz, con respeto y apoyo mutuo.

Los poderes de los elementos, el agua, el fuego, el aire, la tierra y el Espíritu siempre elegían a algún miembro de los clanes de la montaña para ser portadores, como tú ahora portas el fuego. Pero un día, tu elemento eligió a un humano para ser su portador. Todos se sorprendieron y se alegraron.

Cuando tal humano empezó su adolescencia, tenía que pasar por su rito de iniciación para comenzar su aprendizaje, y los más importantes representantes de los clanes invitaron a un representante del grupo de los humanos, para poner una fecha de la ceremonia.

-Pero ese representante de los humanos era alguien con un gran deseo de poder y dominio sobre los otros. Ese desequilibrio de corazón en el humano lo llevó a desear ser él quien tuviera el poder del fuego, y no el elegido.

-Así que llamó a los sabios de entre los clanes para preguntar si había alguna manera de que el poder fuera quitado de esa adolescente y le fuera dado a él en la ceremonia. Todos se negaron a ayudarlo. Todos, menos uno.

-Un sabio del clan de los Zorros, un legado que internamente deseaba que ese humano ambicioso no fuese una amenaza para el equilibrio del Pentaciclus. y que tenía sus planes para evitarlo.

Entonces ese legado le dijo al humano que le ayudaría, pero realmente lo estaba engañando e iba a causar su perdición.

-En la ceremonia del humano portador, era necesario un baño ritual en aguas termales con azufre. El legado le pidió al humano que deseaba apropiarse del poder del fuego que se escondiera debajo del agua y que cuando la mujer elegida se metiera al agua, él la halara hacia abajo y no la dejara salir hasta que se ahogara.

-Le dijo que en ese momento el poder del fuego iba a salir de su cuerpo sin vida. Al estar él cerca y en un ambiente propicio, el fuego entraría en él.

-Eso era falso, ya que el fuego elige al portador por sus cualidades y ningún elemento del Pentaciclus se ha trasladado de un portador a otro porque así lo desee. Cada elemento sabe por qué elige a sus portadores, a menudo incluso elige más de un portador al mismo tiempo.

Pero el humano creía que podría apoderarse de el fuego de la portadora y se las arregló para esconderse bajo el agua para ahogar a la elegida.

En el momento de la ceremonia y el baño ritual, el hombre toma a la joven mujer por los tobillos y la sumerge. Pero en poder del fuego que estaba en ella despertó sus cualidades, e hizo que el agua hirviera.

Los elementos del Pentaciclus se apoyan unos a los otros, por lo cual el agua empezó a girar y formó un torbellino que sacó al hombre infractor en ese vórtice de agua hirviente.

Esta poderosa energía elemental generó un llamado al fuego del interior de la tierra, y una erupción encendió el corazón de la Montaña Sagrada.

El aire y la tierra se sumaron con una ardiente nube piroclástica y envolvieron al hombre, convirtiéndolo en una especie de muñeco de barro con aliento de fuego.

El portador del elemento del espíritu (El zorro que lo quisiera engañar) era el restaurador que debía darle el último golpe para eliminar su desequilibrio, pero entonces encontró en su corazón la luz del arrepentimiento, y lo dejó vivir con la marca de su decisión de dañar a un portador elemental.

-Su cuerpo siempre estaría formado de ese barro oscuro con agua azufrosa y ceniza volcánica, su aliento sería como fuego ardiente, no podría hablar con nadie ni vivir con humanos.

-Ese humano se llamaba Orgón. Aunque antes de morir se arrepintió de querer hacer daño, su corazón se llenó de rencor por el castigo impuesto.

-No tenía el poder de los elementos, pero gracias al don del espíritu que generosamente quiso dejarlo con vida le infundió energía espiritual en su interior, con ella invocó al poder del fuego que tanto deseaba. El fuego respondió al llamado del espíritu, pero su rencor lo contaminó y lo hizo crecer.

fuego negro

-Esa energía antes luminosa se volvió fuego negro, y Orgón aprendió a infundirlo en los corazones de otros seres vivos. Primero pequeños animales, luego cualquier ser vivo podría ser contagiado de miedo, odio y rencor por esa energía oscura que tenía. Y Empezó a hacer un nuevo clan, el clan de los Entes Sombra.

-Su objetivo es adueñarse de la montaña sagrada, convirtiendo a todos los a su clan y eliminando a los portadores del Pentaciclus.

-Mientras la Montaña sagrada volvió a enfriarse se formó el Templo de Vusin, en el mismo lugar donde estaba la fuente de aguas termales donde se hizo la ceremonia de la portadora humana, la mujer de fuego.

Y desde entonces los portadores del Pentaciclus deben lidiar con los Entes Sombra, los Orgones. Deben mantenerlos a raya pero no los lastiman si pueden evitarlo, pues en principio son inocentes.

Solo están contaminados de Fuego Negro, y se convirtieron en seres sin equilibrio. Sin embargo lo más común es que tengan que eliminarlos. Su Clan ha crecido con el tiempo, y ahora hay orgones al acecho en muchos lugares de la Montaña, y sus alrededores.

El riesgo más grande es que Orgón pueda contaminar el templo de Vusin, pues esto contaminaría a toda la Montaña Sagrada, y a los portadores lo superaría sin remedio. Se perdería todo, ningún clan podría sobrevivir.

No sabemos si planea hacerlo, pero proteger el templo es la prioridad de todos los clanes y de los portadores del Pentaciclus.

Kat ha escuchado a Sur Dex sin interrumpirlo, quería recordar cada detalle de esa historia.

-Gracias por contarme todo, ahora entiendo mejor lo que pasa allá afuera. Y quiero volverme muy fuerte, aprender a defender a Mizu. Ningún orgón podrá tocarla si yo estoy con ella.

Kat toma entre sus manos el arma que le diera Mirrodin. Se acerca a Sur Dex y lo abraza por el cuello, ahora se siente preocupada por Mizu.

¿Estará bien con esa vieja tortuga?

Mar y tierra en conflicto

Mizu, ahora Trixes el joven delfín de hocico de botella; nada en el territorio del clan de los delfines, rodeada por todos los demás.

Tirim no se separa de ella, la ha llevado a conocer el territorio, le ha enseñado a pescar en grupo y conseguir un buen bocado de deliciosas sardinas.

Le ha enseñado a usar el ultrasonido, la ecolocalización y la orientación magnética propia de su especie. También a jugar en el agua, haciendo aros de burbujas de aire y luego llevarlas a la superficie.

Tirim es amable y alegre, pero Mizu siente que está preocupado.

-Tirim, no puedes ocultar que algo te inquieta. Puedo verlo en tus ojos y en tu corazón. ¿qué pasa? ¿por qué estoy escondida en un cuerpo prestado?

-No puedo decirte nada, princesa. Debe ser la Gran Obah la que responda a esa pregunta. Solo puedo decirte que es por tu seguridad.

-Anda, por lo menos dime algo, sólo un poco. Me intriga mucho.

-Pero no le digas a la gran Obah que te dije.

-¡Ni media palabra, lo prometo!.

-Está bien, escucha…

Tirim le narra a Mizu la misma historia que Sur Dex le ha contado a Kat, con pequeñas diferencias. Pero la información más importante de los Orgones, la energía oscura del Fuego Negro y el clan de los Entes Sombra es la misma.

-¿Tú los has visto, Tirim?

-¿A los orgones? sí, cuando era pequeño. Un cardúmen completo de lisas muy raras, con ojos como de fuego llegó nadando en una gran ola y se llevaron a mi madre y a mi hermano. Me entristece pensar que ahora son orgones, pero por lo menos espero que sigan vivos.

A Mizu se le han ido las ganas de jugar, sube a la superficie a tomar una bocanada de aire, y fija su mirada en la playa.

Más allá se puede ver la Montaña, con una columna de humo pequeña subiendo en la luz del amanecer.

Sobre el fondo del cielo azul, las nubes se ven rosadas y bonitas. La nostalgia le hace cantar al estilo delfín, una canción algo melancólica.

-Kah, ¿estás viendo ese precioso amanecer? Te extraño mucho…

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