La materia es sonido

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La imposibilidad número 3 que vamos a analizar ahora es que el universo y la materia realmente son sonido, y para ello tocaremos aspectos de la ciencia, la física cuántica y la anatomía, pasando por bellas tradiciones así como creencias y leyendas de la humanidad.

Datos Científicos

Primero nos enfocaremos en un principio aceptado universalmente, y es que la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma. Esto ha sido ampliamente estudiado por la ciencia y ha sido confirmado por más de un científico.

Ahora entraremos en un hilo de ideas y pensamientos que puedes aceptar, rechazar o analizar y adaptar a tu criterio. La física cuántica nos dice que la energía es vibración, de diferentes frecuencias y potencias.

La naturaleza de las vibraciones la manejamos a distintos niveles y es bastante utilizada por la tecnología para conseguir diferentes objetivos.

El Telégrafo, teléfono, radio y algunos equipos que usan frecuencias como el ultrasonido con el que los nuevos padres pueden conocer a su pequeño bebé dentro del útero materno.

Siguiendo con la idea de que la energía es vibración, regresemos a la física para recordar que las partículas subatómicas conforman los elementos que conocemos y tienen su distintiva carga energética, por ende sus propias vibraciones.

Visualizando como ejemplo un sistema solar planetario, los electrones giran vertiginosos en sus órbitas como pequeños planetas alrededor de una estrella diminuta, en este caso esa estrella es el núcleo atómico, que también tiene su propia energía y vibración.

Sabemos que los átomos son los pequeños bloques que forman la materia que nos da cuerpo y forma, a nosotros mismos y a nuestro hogar, el universo donde vivimos junto a todos los demás seres vivos que comparten con nosotros este mundo físico.

Elsonido es a la música lo que el átomo es a la materia.- Jordi A. Jausen

Vibración y sonido

Ahora que ya tenemos planteado este panorama general, adentrémonos en las vibraciones. Visualicemos a un niño pequeño con una cuerda en sus manos.

Este niño sujeta la cuerda con nudos a dos soportes, (por ejemplo dos troncos) para tensarla y luego la hace bajar hasta donde la resistencia lo permite, de esa manera aplica una energía que se acumula en la cuerda.

Luego la libera y la cuerda sube y baja rápidamente liberando esa energía acumulada hasta volver a aquietarse en su posición original, cuando la energía se ha terminado y regresa la inercia.

Este inocente juego donde se aplica energía a una cuerda y entonces se inicia una vibración como resultado es fácil de entender y de visualizar. Pero hay un efecto inmediato de esta vibración que todos conocemos muy bien, que seguramente será el motivo por el cual este niño vuelva a pulsar la cuerda con diversión. ¡El sonido que hace la cuerda al vibrar!.

Así, como jugando; nacieron los primeros instrumentos musicales de cuerda, ya que por la sencillez que implican en su origen (simplemente objetos que se golpean con las manos o con un palo para hacerlos sonar con cierto ritmo) las percusiones debemos considerarlas como los primeros instrumentos que luego se fueron haciendo más sofisticados.

Llegando hasta este punto, definamos el sonido. Los textos básicos de física definen el sonido como la sensación percibida que es originada por la vibración de un cuerpo. Si para definir el sonido se hace referencia a su percepción, entonces vayamos a conocer la naturaleza de nuestros órganos receptores de vibraciones.

Percepciones

En una sala de conciertos a donde hemos ido a escuchar una orquesta, la acústica hará nuestra experiencia más placentera por que ha sido pensada para que el sonido rebote hacia la audiencia sin distorsiones. Es decir, cuando cada nota musical sea tocada o cantada por los artistas, viajará en el aire para llegar hasta nuestros oídos.

El martillo y el yunque (los huesecillos dentro del oído) están perfectamente formados para reaccionar en respuesta de estas notas que los hacen vibrar y transportar ese sonido hasta nuestro cerebro a través del nervio auditivo, transformada en impulsos bioeléctricos.

Los huesos del cráneo y la piel también perciben las vibraciones de este concierto que estamos disfrutando. Casi todos hemos podido experimentar cómo ‘vibramos’ al ritmo de una interpretación que nos ha sido especialmente placentera.

Otro efecto muy singular es que todos los que hemos asistido a disfrutar este mismo concierto, sin saberlo, tenemos un latido cardíaco sincronizado al ritmo de la melodía que estamos escuchando juntos.

También el corazón del director de orquesta, de los intérpretes del canto e instrumentos, los trabajadores de la sala de conciertos y en general todos los que estamos al alcance de los acordes musicales que escuchamos.

Sin embargo, nuestros sentidos están limitados ya que hay sonidos que no somos capaces de percibir, pero sabemos de su existencia. El mundo a nuestro alrededor suena en una inmensa colección de ruidos desagradables, o sonidos agradables de forma contínua.

A menos que hayamos nacido sordos, (e incluso ellos no están totalmente ajenos al sonido, aprenden a sentir las vibraciones con el tacto) estamos habituados a estar inmersos en un ambiente sonoro que podemos interpretar para reaccionar.

Por ejemplo brincaremos en un crucero de la ciudad si hay un claxon repentino, o en la selva correremos si escuchamos el rugido de un predador. El estruendo de un trueno también es impactante, y nos causa miedo cuando pequeños.

La energía nos rodea y vibra por doquier, lo sabemos gracias al sonido que produce al vibrar y que podemos percibir.

Materia, energía y vibraciones

Volvamos ahora a la parte donde ya tenemos claro que los átomos forman la materia, y por su naturaleza intrínseca tienen energía y vibración. En esta secuencia de ideas, los átomos al vibrar producen sonido. Por lo tanto, la materia es sonido si la interpretamos como lo que podemos percibir de las vibraciones de los átomos.

Ya dejamos claro que tenemos a la piel como un órgano de percepción auditiva, pues si el mundo material lo percibimos a través de la piel entonces sentir un objeto podría definirse realmente como sentir las vibraciones de ese objeto, (escucharlo con el tacto) y si las vibraciones y el sonido van de la mano, estamos sintiendo su ‘sonido’ por la piel.

Como última referencia de los descubrimientos científicos, recordemos que el término que han dado al origen del universo es conocido como el Big Bang. ¡El gran estallido!

El otro lado informativo

Dejemos ahora a la ciencia y adentrémonos en un mundo ancestral. Desde la cosmogonía judeocristiana, el origen del universo inició gracias al sonido, con órdenes del creador ‘hágase la luz’.

En otras mitologías como la hindú (el dios Rudra o ‘el que ruge’, o Gayatri la ‘diosa cantada’ y uno de los mantras más conocidos y tradicionales entre sus tradiciones) existen similares historias de diversas culturas a lo largo de centurias.

Tenemos varios ejemplos donde el sonido de los dioses creadores generaron el mundo material donde el pueblo narrador vive y crece.

El sonido de la voz

En casi todas las creencias se le da mucha relevancia a la potencia del sonido y sus efectos en nosotros y nuestro entorno, de tal manera que bendecimos con sonidos o palabras que desean al receptor un bien, amor, paz, etc.

Son fuente de buenos deseos, así como lo contrario es considerado una maldición. Malas palabras, malos sonidos que nos pueden causar problemas de muchos tipos y niveles.

Incluso se les otorga grados de efectividad o potencialidad, dependiendo de la persona que los genera o pronuncia.

No es igual una bendición otorgada por una persona preparada en un grado de espiritualidad que de una que no lo tiene, así como una maldición de tu vecino no tiene el mismo poder que una pronunciada por un ‘brujo’ o ‘hechicero’.

Las oraciones, los encantamientos, los decretos, los mantras, los cantos gregorianos, y otras manifestaciones sonoras similares nos han acompañado desde tiempos ancestrales.

En nuestras prácticas espirituales dependiendo del lugar donde vivimos y de la fe que se enseñe en la sociedad donde hemos nacido, las ceremonias musulmanas se llevan a cabo con cantos para poner un ejemplo muy relevante.

Frecuencias sónicas

Las frecuencias del sonido se usan por los tibetanos para diversos fines, en el artículo de la levitación dí un ejemplo al respecto de esto. Las frecuencias vibratorias de los cánticos para ellos tienen claros efectos en el mundo real.

Como dato curioso hay una frecuencia en lo particular muy especial (432 Hz.) y más tarde nos adentraremos en todo lo que encuentre de relevancia al respecto, solo apuntaré aquí que es la frecuencia prohibida por los nazis en la 2da guerra mundial, en otra imposibilidad lo analizaremos.

Por último recordaremos dos casos donde la música tiene efectos palpables en la naturaleza, la música armoniosa ayuda a crecer a las plantas, tranquiliza a los animales, etc. y la música sin estas armonías (curiosamente el mejor ejemplo es el Heavy Metal) tiene un efecto contrario.

El agua responde también a la música, como el trabajo del científico japonés Masaru Emoto prueba con fotos a cristales de agua sometida a diferentes tipos de música, y a diferentes palabras. Más adelante analizaremos el trabajo de este talentoso investigador en el agua.

Existen criaturas que cantan y generan sonidos para comunicarse a todos los niveles de las espacies del reino animal, destacando ampliamente el caso de los cetáceos, que cantan con sonidos impresionantes y hasta nos dedicamos a grabarlos para disfrutar sus canciones maravillosas.

La música y nuestros sentimientos

La música y los sonidos tienen efectos y generan respuestas en nosotros como receptores. Pueden subirnos el ánimo si escuchamos ritmos alegres, o pueden hacernos entristecer o sentir nostálgicos. El romance se refuerza y profundiza con los temas apropiados como fondo.

La música de los soundtracks en las películas se usa para enfatizar la narrativa y hacer que el espectador se adentre con más profundidad en la historia con las emociones evocadas por el mismo.

La música tiene la capacidad de hacerte sentir muchas ganas de bailar a su ritmo y mover tu cuerpo o cantar( o ambas cosas) casi de forma instintiva y es sinónimo de disfrute. Es un grado de invitación a vivir y hacerte parte de ella que está presente en todos los lugares donde hay cultura musical.

Pero hay una sociedad que ha llevado su relación con la música, el canto y el sonido a un niver primigenio e incluso mágico.

Los Himba.

Este curioso pueblo africano posee una tradición milenaria, consistente en su manera de conceptualizar el origen de la vida de los humanos.

Los Himba no contabilizan la edad de sus miembros a partír del día que nacen, hay otro acontecimiento anterior a eso que les da origen.

Cuando una mujer quiere ser madre, se aleja a un lugar tranquilo para elegir o encontrar la canción de su hijo o hija. Ella define un canto especial, único que será la esencia primordial del nuevo miembro de la tribu.

Ese momento mágico es el que se guarda en la memoria como el origen del bebé por nacer. Y ni siquiera hay una concepción de por medio, vaya ni siquiera ha habido una relación sexual que pueda tener como resultado esa concepción.

La futura madre entonces va con su pareja, y le enseña la canción de su hijo. Ambos entonces tienen relaciones sexuales en las cuales, en algunos momentos mientras la están llevando a cabo, cantan la canción de su hijo. ¡una muy artística manera de tener sexo, y muy bella reproducción biológica-musical!

Este proceso se repite hasta conseguir el embarazo. Entonces la futura madre enseña la canción a las mujeres que la ayudarán a recibir al bebé en el parto.

Cuando el bebé nace, la comadrona y las hermanas de la madre cantan la canción al bebé recién nacido, para darle la bienvenida. Mientras el bebé crece, la madre enseñará la canción a la tribu para que juntos eduquen al nuevo miembro.

Cada vez que el niño o niña tenga una rabieta, se equivoque, se enferme o consiga un triunfo, la tribu le cantará su canción.

No existen castigos físicos en esta sociedad, inclusive los adultos transgresores son rodeados por su tribu y por medio del canto de su canción, son llamados a rectificar su conducta a futuro. Les recuerdan a través de ella quiénes son en realidad.

El último momento donde esta canción se entona en la aldea, es cuando la persona muere, en su memoria y como despedida.

Los Himba: la canción del alma

"Cada alma tiene una canción, sólo hay que esperar a que emerja"

Posted by Cultura Colectiva on Thursday, June 9, 2016

¿Qué opinas de esta tradición? ¿te gustaría saber cómo suena tu alma? A mí me ha despertado el deseo de saber cómo sonaría mi canción, y me ha hecho unir cabos informativos para escribir esta nueva imposibilidad.

Analizando esta información, la búsqueda de la armonía en la vida toma un sentido totalmente nuevo y muy interesante.

La dejo a tu alcance para que decidas si crees o no que nosotros y el mundo somos un inmenso concierto de energía sonando en conjunto.

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